Hogares de niños en Misiones advierten un inicio de año crítico y reclaman respuestas conjuntas


La referente de la Fundación Tupá Rendá, Eusebia “Neni” Valdez, expuso las dificultades estructurales que atraviesan las instituciones que albergan a menores judicializados y confirmó gestiones ante organismos provinciales.

Posadas, 19 de marzo de 2026. En un contexto marcado por demoras administrativas y dificultades económicas, los hogares que contienen a niños, niñas y adolescentes judicializados en Misiones atraviesan un comienzo de año complejo. Así lo manifestó Eusebia Concepción “Neni” Valdez, presidenta de la Fundación Tupá Rendá, durante una entrevista en FM 89.3 Santa María de las Misiones.

“Empezamos el año complicado; pero no solo nuestros hogares, sino que es una situación que se repite en toda la provincia y con problemas comunes”, afirmó la referente social, quien además destacó la necesidad de encarar soluciones colectivas. En ese sentido, adelantó que el próximo 15 de abril se realizará una reunión con la defensora de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes de Misiones, Rossana Franco, con el objetivo de articular respuestas institucionales.

Valdez explicó que los hogares funcionan como un eslabón clave dentro del sistema de protección: “Somos la sociedad ayudando al Estado a cumplir su función, conteniendo a los niños hasta que se defina su situación”. Actualmente, la Fundación Tupá Rendá alberga a 16 menores, tras la reciente adopción de cuatro hermanos.

Uno de los principales problemas señalados es la lentitud de los procesos judiciales. Según indicó, la normativa prevé definiciones en un plazo de 180 días, pero en la práctica hay casos de niños que permanecen institucionalizados durante años. “Tenemos chicos que llevan hasta 11 años con nosotros, y eso es un tema judicial que no se resuelve”, remarcó.

En paralelo, la referente subrayó el impacto emocional que atraviesan los menores: muchos de ellos desarrollan desconfianza hacia los adultos debido a experiencias previas de vulneración. “Para ellos, el adulto puede ser una figura de riesgo. Han crecido en entornos dañinos y luego son trasladados por desconocidos que toman decisiones sobre sus vidas”, explicó.

A las dificultades estructurales se suma la inestabilidad en el financiamiento. Valdez advirtió que los retrasos en la llegada de fondos complican la gestión cotidiana. “No es lo mismo recibir el dinero en tiempo y forma que dos o tres meses después. Eso genera deudas y nos obliga a depender de proveedores que nos esperen”, sostuvo.

Si bien destacó el acompañamiento de la comunidad, aclaró que se trata de una ayuda variable e imprevisible. En ese marco, mencionó iniciativas solidarias como el grupo “Amigos de la Fundación Tupá Rendá”, que canaliza colaboraciones ante necesidades urgentes, y las ferias solidarias que se organizan de manera periódica para recaudar fondos.

Finalmente, Valdez remarcó que el destino de cada niño depende de decisiones estatales que pueden derivar en la revinculación familiar, la adopción o, en algunos casos, la permanencia en los hogares hasta la mayoría de edad. “Detrás de cada historia hay un proceso complejo y mucho dolor. Por eso, es fundamental que las respuestas lleguen a tiempo”, concluyó.

Fuente: Primera Edición