Herrera Ahuad: «Hoy en el Congreso predomina el conflicto por intereses políticos partidarios»


En su reciente paso por el programa Mesa de Diálogo, el actual Diputado Nacional por Misiones, Oscar Herrera Ahuad, desmenuzó la compleja realidad que atraviesa el Congreso de la Nación. Médico pediatra de profesión, con un recorrido de quince años en el ámbito hospitalario, ex Subsecretario y Ministro de Salud, y ex Gobernador de la provincia durante los críticos años de la pandemia, Herrera Ahuad asume hoy su rol en la Cámara Baja con una premisa clara: el diálogo es innegociable cuando el bienestar de la ciudadanía está en juego.
Herrera Ahuad integra actualmente algunas de las comisiones más sensibles y de mayor peso en el Congreso: Presupuesto, Justicia, Agricultura y Defensa Nacional. Lejos de calificar su labor como «difícil», el legislador misionero prefiere hablar de «complejidad», reservando la verdadera dificultad para el ciudadano de a pie. «Difícil es estar hoy en la chacra trabajando, difícil es hoy juntar los recursos para llegar a fin de mes», sentenció.
Por estas tres primeras comisiones transita casi el 90% de los proyectos de ley que definen el rumbo del país. Sin embargo, para él, la actual fragmentación de la Cámara es un escenario sumamente positivo. «Al no haber mayorías absolutas… Es lo mejor que te puede pasar. Porque significa que vos tenés que discutir política y lograr consenso», explicó, celebrando que esta dinámica destierre la comodidad de las mayorías automáticas y obligue a los legisladores al diálogo uno a uno, al trabajo minucioso de sumar voluntades para lograr dictámenes que beneficien a las economías regionales, como lo es el reciente proyecto sobre la fécula de mandioca.
Uno de los puntos más críticos de la entrevista giró en torno a la desconexión de ciertos sectores políticos con sus representados. Para Herrera Ahuad, en el Congreso «hoy por hoy predomina el conflicto por una cuestión de intereses políticos partidarios». Advierte que, en muchas ocasiones, legisladores y bloques completos anteponen lealtades ideológicas ciegas por sobre el verdadero espíritu de las leyes, rechazando buenas propuestas simplemente por el «color político» de quien las presenta.
Esta falta de sustento en el debate legislativo deriva en agresiones personales. «Quien defiende la debe defender con argumentos, no con la descalificación. Cuando entra la descalificación es porque te quedaste sin los argumentos«, subrayó. Frente a aquellos legisladores que caminan por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sin ser reconocidos y sin conocer las realidades del interior, el misionero contrapone la necesidad de dar la cara, caminar la calle y mantener un contacto permanente con gobernadores, intendentes, la iglesia y las organizaciones sociales para nutrir las leyes.
El cierre de la charla permitió explorar la faceta más personal y humanista. Consultado sobre el histórico dilema entre eficiencia de gestión y el cuidado de la salud humana, rememoró los difíciles días en los que le tocó gobernar Misiones bajo la amenaza del COVID-19. Recordó la soledad de la toma de decisiones en horas de la madrugada, asumiendo la inmensa responsabilidad de abrir o cerrar actividades sabiendo que había vidas en juego.
A pesar de haber logrado mantener una economía relativamente abierta y con superávit fiscal durante esos años, sin que el sistema sanitario colapsara, dejó en claro cuál es su brújula ética en el ejercicio del poder. «No hay nada más que la vida y es un instante», reflexionó, concluyendo con una metáfora cruda y profunda sobre la existencia humana: «Cuando el ser humano nace, respira para adentro, empieza la vida y cuando se apaga, lo hace para afuera, se terminó, así nomás, es una inspiración y una expiración, así es la vida».
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