En el marco del Día Mundial de la Vida Consagrada, la Hermana Florencia Micaela Cabrera realizará este lunes 2 de febrero su Primera Profesión Religiosa. La celebración tendrá lugar a las 18 horas, en una Santa Misa que se desarrollará en el Convento Espíritu Santo, ubicado sobre la Ruta Nacional 12, kilómetro 8½, en la localidad de Garupá, Misiones. Al finalizar, se compartirá un encuentro fraterno con los asistentes.
En comunicación con Radio Tupambaé, Cabrera compartió su testimonio vocacional y su camino dentro de la vida consagrada. Tiene 27 años, nació en Aristóbulo del Valle y es hija de Silvio y Marina. Es la sexta de siete hermanos y destacó que su familia fue el primer espacio donde conoció la fe cristiana, a través de la oración y la participación en la vida parroquial.
Según relató, su vocación religiosa fue creciendo a lo largo de los años, especialmente durante su juventud, cuando comenzó a preguntarse si podía ofrecer una entrega más profunda a Dios. Ese proceso la llevó a involucrarse en distintas pastorales y a plantearse seriamente el llamado a la vida consagrada, un camino que describió como lento y acompañado.
Con el acompañamiento de sacerdotes de su localidad y de amigos, logró contactar a la congregación de las Siervas del Espíritu Santo, comunidad que la atrajo por su carisma misionero y por su dimensión intercultural e internacional. Ingresó formalmente a la congregación en el año 2022, realizando dos años de prenoviciado en Posadas, con acompañamiento espiritual, formativo y psicológico.
Posteriormente, continuó su formación en la etapa del noviciado, que se desarrolla durante dos años en Paraguay, junto a jóvenes de distintos países de Latinoamérica. Este tiempo estuvo dedicado a profundizar la fe en Jesucristo y la espiritualidad propia de la congregación, como preparación para la emisión de los primeros votos.
Durante la celebración de este lunes, Cabrera emitirá públicamente por primera vez los votos de pobreza, castidad y obediencia. La ceremonia contará con signos propios de la profesión religiosa, como la entrega de las constituciones y la cruz, además de la firma del acta sobre el altar, expresando el carácter público y comprometido de esta consagración.
Finalmente, la joven expresó su gratitud y señaló que vive este momento como la concreción de un sueño, animando a otras personas a no tener miedo de soñar y a confiar en el camino que se va abriendo a partir de la entrega y la fe.

