Tres hermanas de la Congregación de las Hermanas de San Miguel Arcángel asumieron la misión en el Hogar Sagrado Corazón de Miguel Lanús
Posadas inicia una nueva etapa de acompañamiento social y espiritual con la llegada de tres religiosas de la Congregación de las Hermanas de San Miguel Arcángel al Hogar de Niños Sagrado Corazón, ubicado en el barrio Miguel Lanús.
La comunidad está integrada por la Hna. María Elisa Benítez, oriunda de la capital misionera; la Hna. Izabela Gosk, de Polonia y superiora local; y la Hna. Aida López , de Paraguay. La congregación —de origen polaco y con presencia en distintos países— abrió formalmente su misión en Argentina tras más de diez años de labor en Paraguay.
“Hay que dar la vida realmente como Jesús nos pide y para eso estamos”, expresó la hermana Elisa durante una entrevista en Radio Tupambaé, sintetizando el espíritu con el que asumieron esta nueva responsabilidad.
Acompañamiento integral

El hogar alberga a niños de entre 5 y 15 años que residen allí de lunes a viernes y regresan a sus hogares los fines de semana, cuando la situación familiar lo permite. Actualmente permanecen tres menores por disposición judicial, mientras que en los próximos días, con el inicio del ciclo lectivo, se prevé la incorporación del total de los 16 niños que forman parte de la institución.
El carisma de la congregación está orientado al trabajo con niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad, brindando contención espiritual, acompañamiento educativo y formación humana integral.
“Se percibe mucha necesidad, sobre todo física y espiritual”, señaló la religiosa, quien remarcó que el objetivo es ofrecer herramientas para que los niños puedan proyectar un futuro distinto, más allá de contextos complejos.
Los chicos asisten a establecimientos educativos cercanos y, dentro del hogar, participan en talleres y actividades formativas, además de contar con acompañamiento profesional.
Una nueva etapa institucional

La apertura oficial de la misión se concretó con una Santa Misa presidida por monseñor Juan Rubén Martínez, celebración que marcó el inicio formal de la presencia de la comunidad religiosa en el lugar. A partir de entonces, las hermanas comenzaron también a integrarse a la vida parroquial del barrio y a recorrer la zona para conocer a los vecinos.
Si bien el edificio se encuentra en buenas condiciones de conservación, las religiosas advirtieron necesidades concretas, principalmente en indumentaria, útiles escolares y mobiliario básico para el estudio.
En ese sentido, apelaron a la solidaridad de la comunidad para acompañar esta nueva etapa del hogar.
“Necesitan mucho acompañamiento. Hay mucha sed de Dios”, afirmó la hermana Elisa, quien destacó que esta misión tiene un significado especial al desarrollarse en la ciudad donde nació y creció.
Con esta nueva presencia religiosa, el Hogar Sagrado Corazón comienza el año con el desafío de fortalecer la contención y el acompañamiento integral de los niños, en una tarea que —según definieron— exige entrega cotidiana y compromiso pleno.

