Mientras el oficialismo estimó una concurrencia acotada en Plaza de Mayo, los organizadores aseguraron que cerca de un millón de personas participaron de los actos por el 50° aniversario del golpe.
En el marco del Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, a 50 años del golpe de Estado de 1976, miles de personas se movilizaron este martes hacia la Plaza de Mayo y distintos puntos del país en una jornada marcada por el recuerdo, la reflexión y también la confrontación política.
Desde el Gobierno nacional, encabezado por Javier Milei, estimaron que la convocatoria en la Ciudad de Buenos Aires alcanzó las 100 mil personas. La cifra fue cuestionada por los organizadores y sectores opositores, que aseguraron que la movilización fue “multitudinaria” y cercana al millón de asistentes.
La concentración principal se desarrolló en Plaza de Mayo, donde organismos de derechos humanos, agrupaciones sociales y partidos políticos participaron de un acto central para recordar a las víctimas de la última dictadura cívico-militar. La jornada estuvo acompañada por un amplio operativo de seguridad en el microcentro porteño.
Mientras tanto, el Presidente no encabezó actividades públicas y permaneció en la Quinta de Olivos durante toda la jornada. Tampoco hubo presencia de funcionarios en la Casa Rosada, que se mantuvo sin actividad oficial.
En paralelo a la movilización, el Gobierno difundió en redes sociales un video institucional titulado “Las víctimas que quisieron esconder”, en el que se expone una mirada vinculada a la denominada “Memoria Completa”, lo que generó críticas por parte de organismos de derechos humanos y sectores políticos.
La marcha contó con la participación de dirigentes opositores, entre ellos Sergio Massa y Axel Kicillof, lo que motivó cuestionamientos desde el oficialismo, que acusó una utilización partidaria de la fecha.
En esa línea, referentes de La Libertad Avanza señalaron que las consignas contra el Gobierno desvirtúan el sentido conmemorativo del 24 de marzo. También apuntaron contra distintos espacios políticos por “banalizar” el significado histórico de la jornada.
Por su parte, desde sectores convocantes defendieron el carácter de la movilización y destacaron la amplia participación ciudadana. Dirigentes de izquierda y organizaciones sociales remarcaron que la masividad refleja un “consenso social” en torno a la defensa de los derechos humanos y la memoria histórica.
La jornada se dio en un contexto político particular, con tensiones entre el oficialismo y la oposición, lo que se reflejó tanto en las calles como en las declaraciones posteriores. Sin embargo, más allá de las diferencias, la conmemoración volvió a poner en el centro del debate público el valor de la memoria colectiva y el análisis del pasado reciente de la Argentina.

