El piloto argentino Franco Colapinto cumplió 22 años este 27 de mayo en un contexto completamente distinto al que vivía apenas un año atrás. Con el respaldo de dos escuderías históricas, su ingreso a la Fórmula 1 y actuaciones destacadas pese a las limitaciones mecánicas, el joven de Pilar enfrenta ahora un nuevo desafío: sostener y superar un año que rozó la perfección.
En su cumpleaños número 21, Colapinto apenas soñaba con mantenerse en la Fórmula 2. La continuidad en esa categoría dependía no solo de su talento, sino también del apoyo financiero, siempre escaso para los pilotos sudamericanos. Un agradecimiento público a un sponsor argentino evidenciaba la dura realidad: competir en Europa con pasaporte argentino exige el triple de esfuerzo. Lo que ni él ni su entorno imaginaban era el salto que daría en los meses siguientes.
En el transcurso de un año vertiginoso, Colapinto pasó de luchar por el campeonato de la F2 a debutar en la Fórmula 1 con Williams. Su ingreso se dio tras el bajo rendimiento de Logan Sargeant, y lejos de desperdiciar la oportunidad, el argentino sorprendió con un octavo puesto en su segundo Gran Premio, nada menos que en el complicado circuito urbano de Azerbaiyán. El mérito fue doble: lo logró con el FW46, uno de los monoplazas más débiles de la temporada.
Ese resultado no pasó desapercibido. Alpine, equipo con raíces en Renault y múltiples títulos en su historia, apostó fuerte por Colapinto y lo incorporó a su estructura, evidenciando el alto valor que ya representa el argentino en el paddock. En menos de una docena de carreras en la Máxima, Colapinto ya vistió los colores de dos campeones del mundo.
“Abajo del auto es un poco más rápido que arriba. Es rapidísimo”, expresó su padre Aníbal, en diálogo con Campeones. La frase resume el espíritu de un piloto que, con apenas 22 años, ya cosecha resultados, simpatía del público y respeto de sus colegas.
Actualmente radicado en Mónaco, Franco celebró su cumpleaños junto a su familia y su equipo de representantes, María Catarineu y James Campbell-Walter, quienes lo acompañan desde los inicios de su carrera. Atrás quedó la incertidumbre del año anterior; ahora, con una butaca en Alpine, la mirada está puesta en lo que viene.
Aunque aún no logró subirse al podio, los puntos pronto llegarán. Incluso en una categoría tan competitiva como la F1, todo puede pasar, como ocurrió con Alpine en el Gran Premio de Brasil 2024, cuando Esteban Ocon y Pierre Gasly finalizaron 2° y 3°, respectivamente, en una jornada caótica.
Los desafíos para este 2025 no son pocos: consolidarse en la categoría, sumar experiencia y, por qué no, soñar con un podio. Por lo pronto, Colapinto ya es protagonista. Y a partir de hoy, 22 es mucho más que una edad: es sinónimo de talento argentino en la elite del automovilismo mundial.

