Los precios internacionales del petróleo registraron un fuerte salto en las últimas horas y el barril de Brent superó los USD 110, en medio de una nueva escalada del conflicto en Medio Oriente. Los ataques ejecutados por Irán sobre instalaciones energéticas en distintos puntos de la región intensificaron la tensión geopolítica y encendieron las alarmas en los mercados globales.
De acuerdo con reportes de agencias internacionales, los bombardeos se produjeron como represalia por acciones previas contra infraestructura energética iraní, entre ellas el estratégico yacimiento de gas South Pars. La situación elevó el riesgo de interrupciones en el suministro mundial de crudo, un factor clave detrás del incremento de precios.
En este contexto, el Brent —referencia para el mercado europeo— alcanzó valores cercanos a los USD 112 por barril, con subas superiores al 4% en una sola jornada. En paralelo, el crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) también mostró una tendencia alcista, aunque más moderada, ubicándose por debajo de los USD 100. La brecha entre ambos indicadores se amplió a niveles no vistos en más de una década.
El impacto de esta suba ya se traslada a la economía argentina. Según un relevamiento de la consultora EcoGo, los precios de las naftas y el gasoil acumulan un incremento cercano al 9% en lo que va de marzo, en línea con la escalada internacional del crudo. Este ajuste marca una aceleración respecto de meses anteriores y anticipa una mayor presión inflacionaria.
Los datos muestran que el índice de precios de combustibles —con base enero de 2025— pasó de 136,3 a fines de febrero a 148,2 a mediados de marzo, reflejando un traslado casi pleno de los costos internacionales a los surtidores.
En el plano internacional, la ofensiva iraní incluyó ataques a instalaciones en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. En este último país, uno de los principales centros de procesamiento de gas natural licuado, se reportaron daños significativos en infraestructuras clave. Asimismo, autoridades saudíes informaron la interceptación de misiles y drones dirigidos a instalaciones energéticas.
Analistas del mercado advierten que la tendencia alcista podría sostenerse mientras persista la incertidumbre y no haya señales de desescalada. En particular, preocupa la situación del estrecho de Ormuz, paso estratégico para el transporte de petróleo a nivel global, cuya eventual interrupción tendría efectos directos sobre la oferta y los precios.
En este escenario, Estados Unidos evalúa reforzar su presencia militar en la región con el objetivo de garantizar la seguridad de las rutas marítimas. A la par, la Reserva Federal decidió mantener sin cambios las tasas de interés, aunque advirtió sobre el impacto inflacionario que podría derivarse de la crisis energética.
La evolución del conflicto y su impacto sobre la infraestructura petrolera serán determinantes para el comportamiento del mercado en las próximas semanas, en un contexto marcado por la volatilidad y el riesgo de una prolongada inestabilidad internacional.

