El Día Internacional del Disco de Vinilo invita a repasar la historia de un formato que atravesó distintas etapas de la industria musical y que, lejos de desaparecer, recuperó protagonismo entre coleccionistas, DJs y nuevos públicos. En Nuestras Mañanas, el operador técnico y DJ Juan Daniel Kuriluk compartió recuerdos de una época en la que las bandejas y los discos eran protagonistas de la actividad radial.
Cada 12 de agosto se celebra el Día Internacional del Disco de Vinilo, una fecha que busca poner en valor a uno de los formatos más emblemáticos de la historia de la música grabada. Durante décadas, los discos de vinilo fueron parte de la vida cotidiana de millones de personas y también una herramienta fundamental para radios, disc jockeys y musicalizadores.
Aunque la llegada de los casetes, los CD y posteriormente los formatos digitales modificó por completo la manera de escuchar y reproducir música, el vinilo logró sobrevivir al avance tecnológico y en los últimos años experimentó un renovado interés.
En ese marco, Radio Tupambaé, recuperó parte de esa historia a través del testimonio de Juan Daniel Kuriluk, histórico operador técnico y musicalizador de la emisora, quien recordó su experiencia trabajando con discos y la evolución de los formatos a lo largo de los años.
Escuchá la entrevista completa:
De los discos de pasta al vinilo
Kuriluk explicó que antes de la consolidación del vinilo existieron los tradicionales discos de pasta, más pesados y frágiles, que funcionaban a 78 revoluciones por minuto.
El salto hacia el formato conocido actualmente se produjo en 1948, cuando Columbia Records presentó el disco de larga duración a 33 revoluciones por minuto. Un año después, RCA Victor introdujo el formato de 45 revoluciones por minuto, asociado principalmente a los discos simples.
Para quienes trabajaban en radios y cabinas de musicalización, estos formatos exigían conocimiento y práctica. No se trataba simplemente de seleccionar una canción, sino de manipular físicamente el disco, ubicar el surco correspondiente y colocar correctamente la púa para comenzar la reproducción.
Kuriluk recordó que durante su etapa como disc jockey, en la década de 1980, trabajó habitualmente con vinilos. También señaló que Radio Tupambaé formó parte de ese proceso y que, con el paso del tiempo, las bandejas fueron reemplazadas por los minidisc, los CD y finalmente las computadoras.
El regreso de una forma artesanal de hacer música
Para el histórico operador de Tupambaé, el regreso del vinilo tiene también un componente cultural. Según explicó, actualmente existe un renovado interés por los discos, pero también por otros formatos que habían quedado relegados, como los CD y los casetes.
En el caso de los DJs, el trabajo con vinilos implica una técnica particular. La mezcla requiere reconocer los tiempos musicales y regular manualmente la velocidad de las bandejas para lograr que los golpes de las canciones coincidan.
A diferencia de las herramientas digitales actuales, que permiten sincronizar automáticamente los tempos, Kuriluk destacó el carácter artesanal de aquella práctica.
“El verdadero tocar música es el artesanal”, sostuvo durante la entrevista, al referirse a la preparación y al conocimiento necesarios para realizar una mezcla utilizando bandejas.
La técnica, explicó, requiere práctica previa y conocimiento musical. Para quienes aprendieron a trabajar de esa manera, esa dificultad también forma parte del atractivo del formato.
Un objeto que también se escucha y se conserva
Más allá de la reproducción sonora, el vinilo tiene una dimensión física que lo diferencia de los formatos digitales. El disco se puede tocar, observar, limpiar, conservar y coleccionar, mientras que la música digital permanece principalmente como un archivo.
Kuriluk también destacó su percepción sobre las diferencias sonoras entre los formatos y consideró que el vinilo ofrece una experiencia particular, vinculada tanto con su sonido como con el proceso de colocarlo en una bandeja, seleccionar el tema y manipular manualmente el brazo y la púa.
Los discos de larga duración podían incluir varios temas, mientras que los simples presentaban generalmente una canción por cada lado. También existen ediciones especiales y vinilos de larga duración destinados a remezclas.
Una cultura que también tiene presencia en Posadas
El regreso del vinilo no se limita a grandes mercados internacionales. En Posadas también existen coleccionistas, DJs y espacios donde se realizan muestras y encuentros vinculados con este formato.
Durante la entrevista, Kuriluk recordó haber participado o visitado exposiciones de discos en la ciudad y mencionó el interés que existe actualmente por las fiestas retro y la música de las décadas de 1970 y 1980.
También señaló que algunos DJs adquieren discos en el exterior y que en Argentina, especialmente en Buenos Aires, existe un circuito importante de ferias y disquerías especializadas.
El precio de los discos puede variar considerablemente de acuerdo con el artista, el sello, la edición y su procedencia. En Posadas, según el testimonio aportado durante la entrevista, pueden encontrarse ejemplares con valores que van desde decenas de miles de pesos hasta cifras superiores en el caso de ediciones importadas o de colección.
El recuerdo de los vinilos en Radio Tupambaé
La historia personal de Kuriluk también está ligada a la de Radio Tupambaé. Durante sus años como operador, los discos formaron parte de la programación y de la rutina cotidiana de la emisora.
Entre sus recuerdos, mencionó especialmente las jornadas en las que se utilizaban vinilos para musicalizar los domingos y recordó la presencia de material de chamamé registrado en ese formato.
Con el paso del tiempo, las tecnologías cambiaron, pero aquella experiencia quedó incorporada a la memoria de quienes trabajaron en la radio y de quienes escucharon sus programas.
El regreso del vinilo representa, en ese sentido, algo más que la recuperación de un soporte antiguo. Es también una forma de reencontrarse con una manera diferente de escuchar música, de conservarla y de trabajar con ella.
A más de siete décadas de su consolidación comercial, el vinilo continúa girando. En un escenario dominado por las plataformas digitales y el acceso inmediato a millones de canciones, la experiencia de elegir un disco, colocarlo en una bandeja y escuchar cómo comienza a sonar mantiene un atractivo que vuelve a conquistar a quienes lo conocieron y también a nuevas generaciones.

