La Santa Sede determinó que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X se encuentra en situación de cisma luego de la consagración ilícita de cuatro obispos en Suiza. La decisión implica la excomunión automática de los obispos involucrados y advierte que los fieles que adhieran formalmente a la organización también incurrirán en esa sanción canónica.
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe del Vaticano declaró este jueves que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) se encuentra en situación de cisma, tras la consagración episcopal de cuatro obispos sin mandato pontificio realizada el miércoles en Ecône, Suiza.
La decisión fue oficializada mediante una declaración firmada por el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal Víctor Manuel Fernández, junto con el secretario para la Sección Doctrinal, monseñor Armando Matteo, y el secretario para la Sección Disciplinar, el arzobispo John J. Kennedy.
En el documento, la Santa Sede exhorta a clérigos y fieles laicos a no adherirse a la Fraternidad, al advertir que quienes lo hagan formalmente serán considerados cismáticos y quedarán alcanzados por la excomunión automática (latae sententiae), conforme a lo establecido por el Código de Derecho Canónico.
Excomunión para los responsables de las consagraciones
El Vaticano señaló que los obispos Alfonso de Galarreta y Bernard Fellay, responsables de las consagraciones episcopales realizadas sin autorización del Romano Pontífice, cometieron «un acto de naturaleza cismática». Como consecuencia, ambos quedaron excomulgados automáticamente, al igual que los sacerdotes ordenados ilícitamente Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier.
La declaración recuerda que De Galarreta y Fellay ya habían sido excomulgados en 1988, tras las consagraciones episcopales promovidas por el fundador de la Fraternidad, monseñor Marcel Lefebvre.
Fundamentos canónicos
El Dicasterio fundamentó su decisión en el canon 1387 del Código de Derecho Canónico, que sanciona con excomunión al obispo que consagra a otro obispo sin mandato pontificio y a quien recibe esa consagración, así como en el canon 1364 §1, que establece la excomunión para quienes incurren en apostasía, herejía o cisma.
Según el documento, el cisma supone el rechazo de la autoridad del Romano Pontífice o la ruptura de la comunión con la Iglesia católica, sanción que se produce automáticamente desde el momento en que se comete el delito canónico.
La Santa Sede habla de una «declaración de cisma»
Junto con la resolución, el Vaticano difundió una nota explicativa en la que afirma que las recientes consagraciones episcopales constituyen formalmente el delito de cisma.
El texto recuerda que una desobediencia de esta naturaleza representa «un rechazo práctico del Primado romano» y cita la carta apostólica Ecclesia Dei, promulgada por san Juan Pablo II en 1988 tras las consagraciones realizadas por monseñor Marcel Lefebvre.
Consecuencias para sacerdotes y fieles
A partir de esta declaración, la Santa Sede sostiene que los ministros de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X deben ser considerados cismáticos y quedan sujetos a la excomunión prevista por el derecho canónico.
Asimismo, indica que los fieles laicos que se adhieran formalmente a la Fraternidad, en las condiciones establecidas por la Nota Explicativa del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos de 1996, también serán considerados cismáticos y excomulgados.
Sacramentos sin validez canónica
El documento precisa además que los ministros de la Fraternidad administran los sacramentos de manera ilícita y afirma que las confesiones impartidas por sus sacerdotes y los matrimonios celebrados con su asistencia carecen de validez canónica.
La resolución deja sin efecto las facultades especiales que el papa Francisco había concedido anteriormente a los sacerdotes de la Fraternidad para administrar el sacramento de la reconciliación y asistir válidamente matrimonios.
Finalmente, la Santa Sede expresó su disposición a recibir «con sincero afecto y viva preocupación pastoral» a quienes deseen regresar a la plena comunión con la Iglesia católica e indicó que los nuncios apostólicos facilitarán los procedimientos correspondientes junto a los obispos diocesanos. El documento concluye con una exhortación a los fieles para permanecer en comunión con el Romano Pontífice y abstenerse de participar en celebraciones o actividades promovidas por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.

