El Senado dio media sanción a la reforma laboral tras una sesión maratónica y el proyecto pasa a Diputados


En una sesión extraordinaria que se extendió por más de 16 horas, el Senado aprobó la reforma laboral impulsada por el Gobierno y le dio media sanción a una iniciativa que ahora deberá ser tratada por la Cámara de Diputados. El oficialismo logró reunir 42 votos a favor frente a 30 en contra en la votación en general, con asistencia perfecta en el recinto.

La aprobación representa el avance más significativo en materia de cambios al régimen laboral desde el regreso de la democracia, luego de múltiples intentos fallidos en las últimas décadas. El desafío inmediato del oficialismo será evitar modificaciones en Diputados que obliguen a una segunda revisión en la Cámara alta.

Mayoría ajustada pero firme

En la votación en particular —que abarcó 26 títulos— el oficialismo y sus aliados sostuvieron la mayoría, con leves variaciones en algunos artículos. En casi todos los capítulos se repitió el esquema de entre 40 y 44 votos afirmativos contra 28 a 32 negativos.

La Libertad Avanza aportó sus 21 senadores, acompañados por la UCR (10 votos), el PRO (3), Provincias Unidas (2) y legisladores provinciales y monobloques. El kirchnerismo votó en bloque en contra, al igual que los santacruceños Natalia Gadano y José María Carambia.

Uno de los puntos más sensibles fue el referido a los aportes compulsivos a sindicatos y cámaras empresariales. Aunque el PRO había anticipado su rechazo a la continuidad de estos aportes obligatorios —que finalmente tendrán topes pero no perderán su carácter compulsivo—, el bloque terminó acompañando la versión impulsada por el oficialismo.

Cambios de último momento y concesiones

En las 48 horas previas al debate se introdujeron modificaciones que buscaron contener a sectores dialoguistas y descomprimir tensiones con gremios y empresarios. Entre ellas:

  • La eliminación del artículo que contemplaba alivios en el impuesto a las Ganancias para grandes empresas.
  • La continuidad del 6% destinado a obras sociales.
  • Ajustes al Fondo de Asistencia Laboral (FAL), vinculado a indemnizaciones, cuya redacción original fue morigerada.
  • Prórrogas en la adecuación de estatutos especiales.

Además, el oficialismo incorporó como anexo el traspaso de la Justicia laboral a la Ciudad de Buenos Aires, una decisión que generó controversia por su inclusión sin tratamiento previo en comisión y que provocó tensiones internas en el oficialismo.

Cruces y posiciones encontradas

El debate expuso con claridad las diferencias ideológicas.

Desde el oficialismo, la presidenta de la comisión de Trabajo y miembro informante, Patricia Bullrich, defendió la iniciativa al sostener que la legislación vigente es “obsoleta” y que la reforma busca otorgar previsibilidad y reducir la litigiosidad. Aseguró que no se eliminan indemnizaciones y que el objetivo es combatir lo que definió como “industria del juicio”.

El senador oficialista Agustín Monteverde cuestionó el actual régimen por generar “costos laborales desorbitados” y un alto nivel de informalidad.

En la vereda opuesta, el kirchnerismo rechazó el proyecto en su totalidad. Mariano Recalde afirmó que “ninguna reforma flexibilizadora generó empleo”, mientras que José Mayans calificó la iniciativa de “abiertamente inconstitucional” y advirtió que podría incrementar la litigiosidad.

Entre los bloques dialoguistas hubo matices. La radical Mariana Juri consideró que la reforma aporta seguridad jurídica, mientras que Flavia Royón señaló que la ley “no va a crear empleo por sí sola”, aunque podría reducir la resistencia a la formalización en un contexto con casi seis millones de trabajadores informales.

Votación artículo por artículo

En la definición en particular, los títulos obtuvieron mayorías similares a la votación general. El capítulo que incluyó el traspaso de la Justicia laboral a la Ciudad fue aprobado por 44 votos contra 28. El artículo referido a los aportes compulsivos —uno de los más discutidos— se sancionó finalmente por 40 votos a 32.

Hacia el final de la sesión, la vicepresidenta Victoria Villarruel dejó la presidencia del debate en manos del presidente provisional, Bartolomé Abdala, quien condujo las últimas votaciones sin sobresaltos.

Próximo paso: Diputados

Con la media sanción asegurada, el proyecto será girado a la Cámara de Diputados, donde el oficialismo buscará convertirlo en ley sin cambios sustanciales. De lograrlo, el Gobierno concretaría una de las reformas estructurales centrales de su agenda económica.

El tratamiento en la Cámara baja se anticipa intenso y con negociaciones abiertas, en un escenario político que volverá a poner a prueba la capacidad de articulación del oficialismo y sus aliados.