La misión Artemis II afronta este viernes su etapa más determinante con el reingreso de la cápsula Orión a la atmósfera terrestre, en una maniobra de alta complejidad que marcará un hito en la nueva era de exploración lunar impulsada por la NASA.
Tras completar una travesía superior a 1,1 millones de kilómetros alrededor de la Luna, la nave iniciará su descenso a más de 40.000 kilómetros por hora, enfrentando temperaturas cercanas a los 2.700 °C en el momento más crítico del viaje. El amerizaje está previsto para las 21:07 hora argentina en el océano Pacífico, frente a las costas de San Diego.
Una maniobra sin margen de error
La fase de reingreso exige una precisión absoluta. La cápsula deberá ingresar a la atmósfera con un ángulo de -5,8°, donde cualquier desviación puede resultar determinante: una trayectoria demasiado plana podría provocar un rebote fuera de control, mientras que un descenso más pronunciado incrementaría el estrés térmico y estructural.
A bordo viajan los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, protagonistas del primer vuelo tripulado que orbita la Luna en más de cinco décadas.
El escudo térmico, clave en el descenso
Uno de los componentes centrales en esta etapa es el escudo térmico de Orión, diseñado para soportar el impacto del plasma generado por la fricción atmosférica. Fabricado con una estructura de titanio y recubierto con bloques de material ablativo, deberá resistir condiciones extremas sin comprometer la seguridad de la tripulación.
La experiencia previa de Artemis I encendió alertas tras detectarse desprendimientos en este sistema, lo que llevó a ajustes en el perfil de reingreso para reducir el tiempo de exposición al calor.
Durante aproximadamente ocho minutos, la nave permanecerá envuelta en una nube de plasma que interrumpirá las comunicaciones con el centro de control, en uno de los momentos de mayor tensión para los equipos en tierra.
Operativo de recuperación en el Pacífico
El descenso culminará con una compleja secuencia de despliegue de paracaídas que reducirá la velocidad de la cápsula desde más de 500 km/h hasta unos 27 km/h al momento del impacto con el agua.
El amerizaje se realizará dentro de una amplia zona del Pacífico, donde fuerzas de la Armada de Estados Unidos, con apoyo aéreo y naval, estarán desplegadas para asistir en la recuperación. La cápsula cuenta con sistemas de flotación que le permiten estabilizarse en distintas posiciones tras el impacto.
Los astronautas serán trasladados a un buque de recuperación para evaluaciones médicas, en un operativo que se estima no superará las dos horas desde el amerizaje.
Un paso clave hacia futuras misiones
El regreso de Artemis II representa una prueba integral de los sistemas de navegación, control, protección térmica y rescate en condiciones reales. La misión sienta las bases para futuras expediciones lunares tripuladas y el objetivo a largo plazo de llevar humanos a Marte.
Con todos los sistemas bajo observación y sin margen para errores, el descenso de Orión concentra la atención mundial en una maniobra que definirá el rumbo del programa espacial estadounidense en los próximos años.

