El Papa pidió a los sacerdotes no recurrir a la inteligencia artificial para escribir homilías


Durante un encuentro con sacerdotes de la diócesis de Roma, el papa León XIV advirtió sobre los límites de la inteligencia artificial en la tarea evangelizadora y pidió expresamente a los presbíteros que no utilicen estas herramientas para redactar sus homilías, al subrayar que “la inteligencia artificial nunca podrá transmitir verdaderamente la fe”.

El diálogo tuvo lugar el jueves 19 en el Aula Pablo VI y se desarrolló en un clima abierto y sincero. Tras pronunciar su discurso, el Pontífice respondió a cuatro preguntas formuladas por los sacerdotes, en un intercambio cuyo contenido fue difundido oficialmente el viernes 20.

Consultado sobre cómo evangelizar en el contexto de la posmodernidad, León XIV señaló que cada parroquia —junto con sus párrocos, sacerdotes y consejos pastorales— debe discernir los desafíos propios de su realidad concreta. En ese marco, reconoció que la inteligencia artificial es una “nueva realidad que nos está alcanzando, aunque no la queramos”, y que también forma parte de la vida cotidiana de los sacerdotes.

“Resistir la tentación”

El Papa fue explícito al referirse al uso de estas tecnologías en la preparación de la predicación. “Permítanme invitarlos a resistir la tentación de preparar homilías con la ayuda de la inteligencia artificial”, expresó.

Para fundamentar su exhortación, recurrió a una comparación: “Así como todos los músculos del cuerpo, si no los usamos, mueren, también el cerebro necesita ser utilizado. Nuestra inteligencia necesita ser ejercitada para no perder esta capacidad”.

La fe no se delega

Más allá de la dimensión intelectual, León XIV insistió en que la predicación implica un testimonio personal que ninguna herramienta tecnológica puede sustituir. “Para hacer una verdadera homilía, que es compartir la fe, la inteligencia artificial nunca podrá transmitir verdaderamente la fe”, afirmó.

El Pontífice subrayó que los fieles esperan ver en sus pastores una experiencia viva de encuentro con Jesucristo. “Si queremos ofrecer un servicio arraigado en la cultura del lugar, en la parroquia donde trabajamos, la gente quiere ver vuestra fe, vuestra experiencia de encuentro y amor con Jesucristo y su Evangelio”, concluyó, alentando a los sacerdotes a cultivar de manera constante esa experiencia personal y espiritual.