Durante el Ángelus en la Plaza de San Pedro, el pontífice reflexionó sobre la resurrección de Lázaro y pidió abrir el corazón a la gracia para salir de “las tumbas” que generan soledad e insatisfacción.
En su mensaje previo al rezo del Ángelus dominical, el papa León XIV invitó a los fieles a abandonar “las tumbas del egoísmo, el materialismo y la violencia” y a prepararse espiritualmente para la Semana Santa, a partir del Evangelio de la resurrección de Lázaro.
Desde la Plaza de San Pedro, el Santo Padre centró su reflexión en este pasaje bíblico, en el que Cristo manifiesta su poder sobre la muerte, y lo vinculó con la necesidad de una transformación interior. “La fama, los bienes materiales y las relaciones pasajeras no nos hacen inmortales”, afirmó.
En ese sentido, recordó las palabras de Jesús a Marta —“Yo soy la resurrección y la vida”— y subrayó que ese mensaje también interpela hoy a los creyentes. A su vez, exhortó a profundizar en los misterios de la Pasión del Señor durante los días venideros, como camino para comprender el don de la gracia.
El pontífice advirtió que muchas veces las personas depositan su tiempo y afecto en realidades efímeras que no logran llenar el corazón. “Como si el entretenimiento o los bienes materiales pudieran darnos plenitud”, señaló, al tiempo que insistió en que el ser humano tiene una necesidad de infinito que solo puede ser saciada en Dios.
En esa línea, retomó el pensamiento de San Agustín para explicar que “nada finito puede colmar nuestra sed interior”, ya que el hombre fue creado para Dios.
Finalmente, León XIV retomó la escena evangélica para invitar a una conversión concreta. “La historia de Lázaro nos llama a liberar el corazón de todo lo que lo encierra”, expresó, al tiempo que advirtió que en esas “tumbas” solo hay “confusión, insatisfacción y soledad”.
“Jesús también nos dice hoy: ‘¡Salgan afuera!’”, concluyó el Papa, alentando a vivir como “hombres y mujeres nuevos”, con esperanza y capaces de amar sin medida.

