El Papa León XIV destacó que “Dios tiene un lugar reservado para cada persona” y llamó a confiar en su guía


En la Ciudad del Vaticano, durante su alocución previa al rezo del Regina Coeli de este domingo 3 de mayo, el Papa León XIV centró su mensaje en la relación personal entre Dios y cada creyente, destacando que la fe implica reconocerse como alguien conocido y llamado de manera única.

Al reflexionar sobre el Evangelio de Juan, que recoge las palabras de Jesús durante la Última Cena, el pontífice recordó la promesa de Cristo a sus discípulos: “Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes”.

En ese marco, subrayó que “Dios tiene un lugar reservado para cada persona” e invitó a los fieles a confiar en ese llamado personal, que orienta la vida incluso en medio de las dificultades.

Un mensaje de confianza y sentido

El Santo Padre destacó la figura de Cristo como guía y pastor, y remarcó que Dios no actúa para quitar, sino para dar plenitud. En esa línea, afirmó que la confianza en Dios permite encontrar sentido en cada etapa de la vida, aún en contextos adversos, porque su presencia acompaña y orienta el camino de cada persona.

Asimismo, señaló que la fe libera al ser humano de la ansiedad por poseer, sobresalir o alcanzar prestigio como forma de validación personal. “En Dios, cada persona ya tiene un valor infinito”, expresó, al tiempo que advirtió que muchas veces el mundo transmite un mensaje contrario.

El Papa también exhortó a los fieles a ejercitar el discernimiento, para identificar aquellas voces que guían la vida cotidiana y evitar influencias que los alejen del camino del Evangelio.

Una Iglesia abierta y acogedora

En el cierre de su mensaje, el Papa León XIV encomendó a la Virgen María, Madre de la Iglesia, que cada comunidad cristiana sea una casa abierta y acogedora, donde todas las personas se sientan esperadas y nadie quede excluido.

De este modo, el pontífice reafirmó el llamado a construir comunidades basadas en la cercanía, la escucha y la inclusión, en sintonía con el mensaje central de su reflexión dominical.