En un videomensaje enviado con motivo del tradicional «Partido del Corazón» (Partita del Cuore), disputado en la ciudad italiana de L’Aquila, el papa León XIV destacó el papel del deporte como herramienta fundamental para unir a las personas y superar divisiones. El evento, de carácter benéfico, reunió a artistas, deportistas y políticos italianos con el objetivo de recaudar fondos destinados a niños provenientes de zonas de guerra atendidos en el Hospital Pediátrico «Bambino Gesù», propiedad de la Santa Sede.
En su intervención, el Santo Padre advirtió que «el mayor desafío es unirnos», al tiempo que alertó sobre lo que denominó la «carrera del odio», una tendencia que, según señaló, amenaza con profundizar divisiones en el mundo actual.
“Todavía es posible –siempre es posible– encontrarse a uno mismo, incluso en tiempos de división, bombas y guerras. Es necesario crear oportunidades para ello. Desafiar las divisiones y reconocer que este es el mayor desafío: encontrarse a uno mismo”, expresó el pontífice.
León XIV reflexionó sobre el valor simbólico de las palabras «juego» y «corazón», y sostuvo que “reconstruir la unidad de los corazones rotos, el nuestro y el de los demás, es esencial. En el corazón de Dios somos uno. Y el corazón es el lugar del encuentro con Dios y con los demás”, indicó.
El deporte como lenguaje universal
Ante atletas y dirigentes de distintas federaciones deportivas, el Papa subrayó que el deporte “habla un idioma que todos comprenden” y que permite acercar a personas de culturas y orígenes diversos. En esa línea, valoró que esta práctica inculca el respeto, el esfuerzo colectivo y la superación personal, pilares fundamentales para construir una sociedad más inclusiva.
El Santo Padre destacó la labor de quienes, desde el deporte amateur hasta el profesional, trabajan en favor de la integración y el respeto por la dignidad humana. “Los campos de juego pueden convertirse en lugares donde se sanan heridas sociales”, sostuvo.
Transformar el conflicto en encuentro
En otro tramo del mensaje, León XIV remarcó que el deporte puede actuar como un “instrumento de reconciliación”. “Allí donde hay rivalidad o desconfianza, el encuentro deportivo puede abrir caminos de escucha y de entendimiento”, expresó, aclarando que esto no significa renunciar a la competencia, sino ponerla al servicio de la construcción de la paz.
“Nuestra humanidad está en juego. Ojalá este partido que habla de paz les sume un punto a su favor”, deseó el pontífice ante el aplauso de los presentes.
Un llamado a los jóvenes: competir sin excluir
Finalmente, el Papa dirigió un mensaje a las nuevas generaciones, alentándolas a practicar un deporte que no discrimine ni fomente el odio. “La victoria pierde sentido cuando se alcanza excluyendo o humillando al otro”, subrayó, al tiempo que pidió redoblar esfuerzos para erradicar el racismo de los estadios y promover una cultura de respeto en el deporte.
“Que los jóvenes no solo sueñen con ser campeones, sino con construir un mundo más justo desde la cancha”, concluyó León XIV.