El Papa insta a renovar el lenguaje de la Iglesia para que el Evangelio llegue al mundo actual


El Papa León XIV advirtió este miércoles que el uso de un lenguaje “incomprensible, poco comunicativo o anacrónico” en la evangelización termina por volver ineficaz el anuncio del Evangelio y exhortó a la Iglesia a adoptar métodos creativos capaces de llegar al corazón de las personas.

Durante la Audiencia General celebrada en el Aula Pablo VI, el Pontífice subrayó que la proclamación de la Palabra de Dios pierde fuerza cuando se desconecta de la vida concreta, de las esperanzas y de los sufrimientos de los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

“En cada época la Iglesia está llamada a proponer de nuevo la Palabra de Dios con un lenguaje capaz de encarnarse en la historia y de alcanzar los corazones”, afirmó León XIV ante los fieles y peregrinos presentes.

En este contexto, recordó una reflexión de su predecesor, el Papa Francisco, quien señalaba que el retorno a la fuente del Evangelio permite que surjan “nuevos caminos, métodos creativos y formas de expresión, con palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual”.

El Papa continuó su catequesis dedicada a la Constitución dogmática Dei Verbum, fruto del Concilio Vaticano II, y destacó que la Sagrada Escritura constituye un espacio privilegiado de encuentro con Dios, que sigue hablando a la humanidad de todos los tiempos para darse a conocer y ser amado.

En este sentido, señaló que la Biblia revela la “condescendencia misericordiosa” de Dios y su deseo de hacerse cercano al ser humano. “¡Dios no mortifica nunca al ser humano ni sus potencialidades!”, enfatizó.

León XIV también alertó sobre las “lecturas fundamentalistas o espiritualistas” de la Sagrada Escritura, que —dijo— terminan traicionando su verdadero significado al descuidar dimensiones esenciales. Por un lado, explicó, se cae en el error de considerar a los autores humanos como simples instrumentos pasivos del Espíritu Santo; por otro, resulta reductiva una interpretación que ignora su origen divino y la reduce a un texto meramente humano o del pasado.

Recordó que la reflexión teológica reciente ha revalorizado el papel de los hagiógrafos y que el Concilio Vaticano II reconoce a Dios como autor principal de la Escritura, sin negar que los escritores sagrados sean verdaderos autores de los textos. Por ello, insistió en que toda interpretación que prescinda de alguna de estas dos dimensiones es necesariamente parcial.

Asimismo, subrayó la importancia de tener en cuenta el contexto histórico y los géneros literarios, especialmente cuando la Palabra de Dios se proclama en la liturgia, donde está llamada a iluminar la vida presente de los creyentes y sus decisiones concretas.

Finalmente, el Papa recordó que el Evangelio no puede reducirse a un mensaje meramente filantrópico o social. “Es el anuncio gozoso de la vida plena y eterna que Dios nos ha donado en Jesús”, concluyó.