El Papa: Cada momento es tiempo de Dios


En el Ángelus dominical, el Papa centró su reflexión en el inicio de la predicación de Jesús, tal como lo narra el Evangelio de Mateo. A partir del llamado a los primeros discípulos —Simón Pedro, Andrés, Santiago y Juan—, el Santo Padre invitó a los fieles a preguntarse por dos aspectos clave de la misión de Jesús: el momento y el lugar en que comienza. El Papa nos da un mensaje claro y esperanzador: no hay momentos ni lugares excluidos de la acción de Dios. Allí donde parece haber dificultad, diversidad o incertidumbre, el Evangelio puede comenzar de nuevo.

Un comienzo en tiempos difíciles

El Papa subrayó que Jesús inicia su predicación en un contexto que, humanamente hablando, no parece favorable: el arresto de Juan el Bautista. Lejos de ser un tiempo de seguridad o éxito, es un momento oscuro, marcado por la resistencia y la incertidumbre. Sin embargo, es precisamente ahí donde Jesús anuncia con fuerza: “El Reino de los Cielos está cerca”.

A partir de este pasaje, el Pontífice hizo una lectura muy cercana a la vida cotidiana de las personas y de la Iglesia. Muchas veces —dijo— creemos que no es el momento adecuado para tomar decisiones importantes, para anunciar el Evangelio o para cambiar situaciones que nos pesan. Nos refugiamos en la prudencia o en la espera, pero corremos el riesgo de quedar paralizados. El Evangelio, en cambio, nos invita a confiar: Dios actúa en todo momento, incluso cuando no nos sentimos preparados.

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Un anuncio que cruza fronteras

El segundo punto de la reflexión fue el lugar elegido por Jesús para iniciar su misión pública: Cafarnaúm, en Galilea. No se trata de un centro religioso cerrado, sino de una región de paso, marcada por la diversidad cultural y religiosa. Con este gesto, Jesús muestra que su mensaje no está reservado a unos pocos, sino que se dirige a todos.

El Santo Padre destacó que el Mesías, viniendo de Israel, no se encierra en fronteras étnicas o religiosas, sino que se acerca a las personas allí donde viven, trabajan y se relacionan. Este rasgo del Evangelio interpela directamente a los cristianos de hoy, llamados a vencer la tentación del aislamiento y del cierre. La fe está llamada a vivirse y anunciarse en todas las realidades humanas, para convertirse en fermento de fraternidad y de paz entre pueblos, culturas y religiones.

Llamados hoy, aquí y ahora

Como los primeros discípulos, recordó León XIV, también nosotros estamos llamados a responder a la voz del Señor con alegría y confianza. Cada etapa de la vida, cada lugar que habitamos, está atravesado por la presencia y el amor de Dios. Por último, Prevost pidió a la Virgen María, para que conceda a todos una confianza interior profunda y acompañe el camino de quienes buscan seguir a Cristo en medio de las realidades concretas del mundo.

Fuente: Vatican News