El papa León XIV exhortó a los periodistas a ejercer su labor con responsabilidad y espíritu crítico, al advertir que los medios de comunicación no deben convertirse en “portavoces del poder”, especialmente en contextos de conflicto armado.
El mensaje fue dirigido a los trabajadores del noticiero TG2 del canal estatal RAI 2, a quienes recibió en el Vaticano con motivo del 50º aniversario del informativo.
Durante su intervención, el Pontífice subrayó que “siempre, pero especialmente en tiempos de guerra, la información debe protegerse del riesgo de convertirse en propaganda”. En ese sentido, remarcó que la verificación de los hechos constituye una tarea esencial del periodismo para evitar amplificar discursos de poder sin cuestionamientos.
Asimismo, insistió en la necesidad de poner en el centro a las víctimas de los conflictos. “Los medios deben mostrar el sufrimiento que la guerra trae a las poblaciones, relatarla desde el rostro humano y no permitir que se perciba como un videojuego”, expresó, reconociendo las limitaciones de tiempo propias de los noticieros, pero señalando que ese es el desafío central de la profesión.
Tecnología, inteligencia artificial y criterio humano
En otro tramo de su discurso, el Papa reflexionó sobre los cambios en el periodismo a partir de la evolución tecnológica, desde la transición de lo analógico a lo digital hasta el avance de la inteligencia artificial.
En ese contexto, advirtió que ninguna innovación puede reemplazar valores fundamentales del ejercicio periodístico como la creatividad, el discernimiento crítico y la libertad de pensamiento. “El desafío actual es regular la comunicación según un paradigma humano y no meramente tecnológico”, sostuvo, al tiempo que destacó la importancia de distinguir entre los medios y los fines.
Pluralismo y apertura frente a la polarización
El Santo Padre también puso el foco en la necesidad de promover una comunicación abierta y plural, en contraposición a las dinámicas de polarización.
En esa línea, valoró el trabajo del TG2 por su diversidad de fuentes y perspectivas culturales, y definió el laicismo como una actitud libre de prejuicios ideológicos y abierta a la realidad. “Sin apertura no puede haber buena comunicación, ni verdadera libertad ni un pluralismo sano”, afirmó.
Finalmente, advirtió sobre la tendencia a buscar solo información que confirme creencias previas y llamó a los comunicadores a dejarse interpelar por los hechos y las distintas voces, en un contexto global marcado por el cerrazón ideológico y la simplificación de la realidad.

