Matías Mariano y Walter Florentín, seminaristas de la Diócesis de Posadas que cursan el segundo año de Teología, recibieron el Ministerio del Lectorado durante una celebración eucarística presidida por el obispo Juan Rubén Martínez el viernes 14 de agosto, a las 19, en la Parroquia San Antonio.
En su homilía, el obispo destacó que el Lectorado está íntimamente ligado a la Palabra de Dios y subrayó que Jesucristo es la Palabra. También remarcó que escuchar el Evangelio implica ponerlo en práctica mediante el perdón, la reconciliación, el amor al prójimo y la solidaridad, y llamó a los dos seminaristas a profundizar su vínculo con Cristo en su camino hacia el orden sagrado.
La Santa Misa fue transmitida por Radio Tupambaé. Escuchá aquí la homilía completa de monseñor Martínez:
La Parroquia San Antonio de Posadas fue escenario el viernes 14 de agosto de la celebración eucarística en la que los seminaristas Matías Mariano y Walter Florentín fueron instituidos en el Ministerio del Lectorado. La celebración fue presidida por el obispo de la Diócesis de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez.
La ceremonia tuvo lugar en vísperas de la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, una fiesta mariana que el obispo definió como “muy querida en la Iglesia”. Al comienzo de la celebración, manifestó su alegría por la Eucaristía y por el paso que ambos seminaristas dieron en su camino de formación hacia el orden sagrado.
Mons. Martínez señaló que Matías y Walter se encuentran en el segundo año de Teología y destacó las distintas dimensiones que comprende la formación en el Seminario: espiritual, humana, comunitaria, académica y pastoral.
Al explicar el sentido de los ministerios que reciben los seminaristas durante su formación, mencionó especialmente el Lectorado y el Acolitado. También recordó que en la Diócesis de Posadas funciona una escuela de ministerios de lectores y acólitos destinada a laicos.
“El ministerio es un servicio”, afirmó el obispo, y explicó que, para los seminaristas, estos ministerios tienen una significación particular dentro del camino de formación hacia el diaconado y posteriormente hacia el sacerdocio ministerial.
El Lectorado y la Palabra de Dios

Durante la homilía, monseñor Martínez explicó que el Ministerio del Lectorado está “ligado íntimamente a la Palabra de Dios”. Señaló que la Iglesia quiere subrayar de esta manera la importancia de la Palabra en la vida de un futuro sacerdote, llamado a predicarla como un aspecto fundamental de su ministerio sacerdotal.
En ese contexto, el obispo centró su reflexión en la identidad de la Palabra. “Tenemos que decir que quien es la palabra sabemos la palabra es Jesucristo. Él es la palabra”, afirmó.
Mons. Martínez hizo referencia al comienzo del Evangelio según san Juan, donde se expresa que “la palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”, para remarcar que Jesucristo es la Palabra.
“Él es la Palabra”, insistió, y sostuvo que no tendría sentido acercarse a la Biblia sin abrirse, en primer lugar, a Jesucristo.
El obispo explicó además que la Iglesia, asistida por el Espíritu Santo, reconoció y reunió los textos que conforman la Biblia. En ese marco, diferenció los textos bíblicos de los evangelios apócrifos y señaló que estos pueden tener algún valor histórico, pero no son la Palabra de Dios.
La revelación de Jesucristo
Otro de los ejes de la homilía fue la relación entre Jesucristo, la revelación, la Biblia y el Magisterio de la Iglesia.
Mons. Martínez sostuvo que Jesucristo vino para revelarse y afirmó que existe una única revelación, la de Jesucristo. Explicó que esa revelación está contenida en la Biblia y que constituye el fundamento a partir del cual la Iglesia desarrolla su Magisterio.
“¿De qué pozo va a sacar lo que escriben en la Iglesia del Magisterio? De la revelación, porque hay una única revelación, es la de Jesucristo”, expresó.
En ese marco, advirtió sobre aquellas experiencias personales que pueden ser consideradas revelaciones. Señaló que una persona puede tener sueños o determinadas experiencias, pero eso no significa necesariamente que haya recibido una revelación de Dios.
“La Iglesia no tiene potestad ni está autorizada para inventar algo que no tenga revelación”, afirmó, al remarcar que lo que la Iglesia enseña parte de la Palabra de Jesucristo.
La Biblia en la vida de los cristianos
El obispo también destacó la importancia de la Biblia para los cristianos y sostuvo que debería estar presente en los hogares.
“Los cristianos tenemos que tener una Biblia en la casa”, afirmó, y pidió que no sea considerada “como un librito más”, sino como algo importante y como el libro que contiene las palabras de Dios, con la veneración correspondiente.
Mons. Martínez planteó además la necesidad de fortalecer la formación bíblica en las distintas realidades de la Iglesia. En ese sentido, señaló que esta cuestión había sido abordada en el Consejo de Pastoral y expresó el deseo de que la revelación de Jesucristo sea transversal a los grupos, movimientos y distintas realidades eclesiales.
“La catequesis, la llamamos catequesis y formación bíblica porque quisiéramos que esa revelación sea transversal a todo lo que tenemos, a todos los grupos, a todos los movimientos, a todo lo que vivimos en la Iglesia”, sostuvo.
Escuchar la Palabra y practicarla
A partir del Evangelio proclamado durante la celebración, monseñor Martínez puso el acento en la necesidad de llevar la Palabra de Dios a la vida cotidiana.
“Felices más bien los que escuchan la palabra de Dios y la practican”, recordó, y remarcó que la Palabra no constituye una teoría ni se reduce al conocimiento intelectual.
“Porque no es una teoría la palabra de Dios”, afirmó.
Para el obispo, practicar la Palabra implica perdonar, reconciliarse, amar al prójimo y reconocer la dignidad de todas las personas. También hizo referencia al compromiso con quienes atraviesan situaciones de necesidad, al recordar las palabras de Jesús sobre dar de comer al hambriento y visitar al que está preso.
“Es la única forma de entender la Palabra de Dios. Solo cuando la practicamos, tenemos comprensión de lo que leemos, de lo que escuchamos”, sostuvo.
Mons. Martínez señaló que los cristianos están llamados a vivir el Evangelio y vinculó esa posibilidad con el vínculo con Jesucristo.
“La encarnamos a esa palabra, la interiorizamos cuando practicamos lo que escuchamos”, expresó.
En esa línea, consideró que las comunidades, parroquias y familias serían diferentes si los cristianos pusieran más en práctica aquello que escuchan. También relacionó esa vivencia con el amor, la solidaridad, la comunión de bienes y la consideración hacia los demás.
“Seríamos creíbles porque nos amaríamos un poco más”, afirmó.
Un llamado a los nuevos lectores

Hacia el final de su homilía, monseñor Martínez dirigió su reflexión a Matías Mariano y Walter Florentín, quienes recibieron el Ministerio del Lectorado como parte de su camino hacia el orden sagrado.
El obispo los llamó a profundizar su vínculo con Jesucristo y con la Palabra de Dios.
“Hoy es como que la Iglesia les otorga este ministerio para que ustedes en su sí trabajen este enamoramiento, este enamoramiento con quien es la Palabra, Jesucristo”, expresó.
Finalmente, señaló que ese camino supone profundizar en aquello que Jesucristo reveló y que está contenido en la Biblia.
La institución del Ministerio del Lectorado representó así un nuevo paso en el camino formativo de Matías Mariano y Walter Florentín, en una celebración en la que monseñor Martínez puso en el centro a Jesucristo como la Palabra y el llamado a escucharla, comprenderla y ponerla en práctica.

