Al cumplirse 25 años de su ministerio episcopal en la diócesis de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez reflexionó sobre el camino pastoral recorrido y resaltó el papel del laicado en la vida y misión de la Iglesia.
En una entrevista con Radio Tupambaé, el obispo recordó su llegada a Misiones en 2001 y subrayó la importancia de la comunión eclesial, la evangelización de la cultura y la atención a los más pobres. También destacó el crecimiento de la Iglesia local en estas décadas, con la creación de nuevas parroquias, el fortalecimiento de las vocaciones sacerdotales y el impulso a la educación.
“El laicado es como una clave de toda la tarea evangelizadora y tenemos una presencia muy fuerte de los laicos. Creo que inciden mucho en esta misión desde muchos ámbitos, especialmente en la educación, pero también en los medios de comunicación y en otros espacios”, afirmó.
Mons. Martínez también resaltó el valor de la educación como herramienta para promover un humanismo con valores cristianos, centrado en la dignidad de la persona.
Al hacer un balance de su ministerio, señaló que la misión pastoral no se mide únicamente por resultados. “No es tarea nuestra hacer un catálogo de logros. También habrá fracasos. Todo lo que pudimos ser puente fue porque Dios nos ama y porque nosotros podemos ser puentes de su amor”, expresó.
En esa línea, aseguró que continuará trabajando para consolidar los procesos pastorales en la diócesis. “No tengo dudas de que seguiremos fortaleciendo lo iniciado, como la creación de nuevas parroquias que responden al crecimiento de las comunidades”, subrayó.
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En el marco del 25º aniversario de su llegada a la diócesis de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez visitó los estudios de La Creíble FM 105.9 para dialogar sobre su trayectoria episcopal y los principales desafíos pastorales vividos desde que asumió su ministerio en Misiones.
El obispo recordó que fue nombrado por san Juan Pablo II el 25 de noviembre del año 2000 y que tomó posesión de la diócesis el 10 de marzo de 2001.
“Gracias por la invitación de estar un rato con nuestra gente desde Radio Tupambaé y desde Radio Guadalupe. Cuando asumí, ambas radios formaban parte de las radios de la diócesis, por eso quiero mandarles un saludo a sus audiencias”, expresó.
Al referirse al paso del tiempo, señaló que estas dos décadas y media han transcurrido con gran intensidad pastoral.
“Quién iba a decir que ya pasaron 25 años. Pasaron demasiado rápido porque todo pasa rápido cuando todo es muy intenso. Hemos vivido con mucha intensidad, acompañados por la gracia de Dios. En estos años hubo momentos lindos y también momentos de cruz, de alegrías y de sufrimientos, pero todo eso de pie con la certeza del amor de Dios”, afirmó.
“Hay que poner el corazón donde uno tiene los pies”
Consultado sobre el sentido de su misión episcopal en la diócesis, Mons. Martínez explicó que su estilo pastoral estuvo marcado por la entrega y la cercanía con la comunidad.
“Creo que tratar de poner el corazón es lo que hago. Había escuchado una vez que hay que poner el corazón donde uno tiene los pies. Yo venía a esta tierra y vine a poner el corazón aquí. Por eso uno lo vive con intensidad y con pasión. Es lindo vivir así: con pasión desde ser cristiano, desde ser sacerdote, desde ser obispo. Poner pasión es amar”.
En ese sentido, destacó la dimensión espiritual de su vocación.
“Debo decir que no me siento un místico. Pero sí tengo dos certezas: la certeza de que Dios me ama y la certeza de que soy de Él. A veces, desde lo humano, como dice alguna canción, somos del viento. Pero queremos ser de Él. Nuestra respuesta a su amor es tratar de ser puente de ese amor hacia la gente. Hasta hoy le agradezco a Dios poder vivir esa situación de puente”.
Los tres ejes que guiaron su ministerio pastoral

Al recordar sus primeras palabras al asumir como obispo, Mons. Martínez explicó que su acción pastoral se apoyó en tres grandes líneas que fueron marcando el camino de la diócesis: Una Iglesia de comunión, Evangelizar la cultura y Evangelizar a todos, especialmente a los más pobres.
Una Iglesia de comunión
La primera fue la construcción de una Iglesia de comunión. “Señalé trabajar una Iglesia de comunión. En el fondo es la Iglesia del Concilio Vaticano II, con el documento Lumen Gentium, donde se subraya el tema del Pueblo de Dios. Todos los bautizados somos protagonistas de la Iglesia. Siempre dije que seremos creíbles si acentuamos la comunión”.
En ese contexto recordó el Sínodo Diocesano realizado en 2007. “Hicimos un sínodo muy importante que apuntaba a trabajar la comunión. Era una diócesis muy diversificada. Cuando llegué había muchos sacerdotes de distintos países: polacos, alemanes, filipinos, indonesios. Era un signo muy fuerte de la universalidad de la Iglesia”.
Evangelizar la cultura
El segundo eje pastoral fue la evangelización de la cultura. “Evangelizar la cultura es tomar la identidad del lugar donde uno está. En Misiones esa matriz tiene un fuerte componente histórico de las misiones jesuíticas. Por eso trabajamos mucho el tema de Loreto como algo identitario”.
En esa línea, destacó también el papel de la educación. “Nuestra diócesis está muy marcada por la educación. Se siguió desarrollando el proceso educativo con nuevas escuelas y con el Instituto Montoya. Después creamos la Universidad Católica de las Misiones, que hoy tiene más de dos mil alumnos”.
Para el obispo, la educación es clave para construir una sociedad más humana. “Tratamos de que todo eso sirva para humanizar. Que se genere un humanismo con valores cristianos, donde la persona y su dignidad estén en el centro. En un mundo tan mercantil y tan individualista, trabajamos para que todos veamos a los demás, especialmente a los más pobres, en su dignidad infinita”.
Evangelizar a todos, especialmente a los más pobres
El tercer eje fue la atención pastoral a toda la población, con especial atención a los sectores más vulnerables. “Evangelizar a todos, pero especialmente a los más pobres. En estos años hemos creado casi 20 parroquias. También creamos el seminario y fuimos ordenando sacerdotes misioneros nacidos en la provincia”.
Mons. Martínez explicó que el crecimiento poblacional de Misiones exigió nuevas estructuras pastorales. “En 1980 había 500 mil habitantes en Misiones y en el 2000 había un millón. La provincia crecía mucho y había que responder a ese crecimiento. Por eso fuimos creando parroquias en el Gran Posadas, en Itaembé Miní, en Garupá y en Itaembé Guazú”.
También destacó el trabajo social de la Iglesia a través de Cáritas y diversas iniciativas solidarias. “Implementamos la colecta del 1%, que es un indicador del uno por ciento de nuestros ingresos para ayudar a construir viviendas para personas en situación de precariedad. Con pequeñas colectas se logran muchas ayudas concretas”.
La creación de la diócesis de Oberá

Otro momento importante del camino pastoral fue la creación de una nueva diócesis en la provincia. “Posadas tenía cerca de 600 capillas y un territorio muy grande. Por eso pensamos en una nueva diócesis. Le pedimos al papa Benedicto XVI y en 2009 nació la diócesis de Oberá”.
Recordó con emoción al primer obispo de esa jurisdicción. “Fue el padre Víctor Selvino Arenhardt, que había sido párroco de la Catedral y vicario general. Estuvo solo ocho meses porque falleció en un accidente. Siempre digo que él es un intercesor”.
El protagonismo del laicado
Mons. Martínez también subrayó el papel fundamental de los laicos en la vida de la Iglesia. “El laicado es clave en toda la tarea evangelizadora. Tenemos una presencia muy fuerte de los laicos en la educación, en los medios de comunicación y en distintos ámbitos de la sociedad”.
Destacó además la importancia de la formación. “Tenemos el Instituto de Teología, las escuelas de formación pastoral y la escuela de ministerios para lectores y acólitos. Todo eso ayuda a que los laicos se formen y puedan replicar el Evangelio en los ambientes donde viven”.
La identidad cultural de la fe en Misiones
En el plano cultural, el obispo destacó celebraciones que expresan la identidad misionera de la fe. “La Misa Popular de las Misiones es parte de la evangelización de la cultura. El Triduo Pascual muchas veces lo celebramos en las reducciones jesuíticas. El Vía Crucis en Loreto recupera el recorrido que hacían los pueblos originarios en las misiones”.
También mencionó la celebración del Corpus Christi. “Creo que el Corpus que se celebra en Posadas es uno de los más lindos del país. Es una expresión muy fuerte de nuestra identidad”.
Mirar el presente con esperanza

En la imagen, de izquierda a derecha: Julio Duarte, operador; Mons. Juan Rubén Martínez; y el periodista Sergio Javier Benítez
Al reflexionar sobre el futuro, Mons. Martínez aseguró que continuará trabajando para consolidar lo construido en estos años. “Le agradezco a Dios estos 25 años. Cuando vine le dije al nuncio que un obispo en un lugar como Misiones necesita tiempo para consolidar procesos”.
En ese sentido, señaló que aún quedan desafíos por delante. “Seguiremos tratando de consolidar cosas. Hemos creado nuevas parroquias incluso el año pasado. Y el nuevo obispo que venga en el futuro, junto con el clero y el pueblo de Dios, seguirá trabajando para responder a los desafíos de los nuevos tiempos”.
Finalmente, compartió una reflexión sobre el valor del presente. “Siempre digo que el mejor momento de uno, el momento más pleno, es el hoy. Hacemos una acción de gracias por el pasado, pero no para quedarnos en la nostalgia, sino mirando hacia adelante”.
La celebración de acción de gracias por estos 25 años de servicio episcopal se realizará con una misa en la Catedral de Posadas, junto a la comunidad diocesana.



