La reunión del directorio terminó sin quórum luego de que representantes del sector productivo, cooperativo y del Gobierno de Misiones se retiraran por falta de acuerdo sobre la designación de Rosana Biale. También quedaron pendientes el debate por el precio de la hoja verde y el reordenamiento normativo impulsado a nivel nacional.
La reunión del directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym) terminó ayer sin quórum y dejó sin resolución varios de los temas incluidos en el orden del día, entre ellos la designación de Rosana Biale como gerenta general del organismo.
Las diferencias en torno a esa designación derivaron en el retiro de representantes del sector productivo, cooperativo y del Gobierno de Misiones, lo que impidió continuar con el tratamiento de los demás asuntos previstos.
El encuentro se había iniciado durante la mañana y contemplaba cuestiones vinculadas con el funcionamiento de las subcomisiones de Fiscalización, Promoción y Producción. Sin embargo, el debate por la gerencia general concentró las diferencias y terminó provocando la interrupción de la reunión.
Entre los representantes que se retiraron estuvieron Denis Bochert, por el Gobierno de Misiones; Kevin Knott, Jorge Haddad y Roberto Ferreyra, por el sector productivo; y Carlos Czajkowski, Elián Genski y Gerardo Vallejos, por el sector cooperativo.
Permanecieron en la sala Carmelo Rojas, de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre); Marisol Fracalossi, por Producción; Gerardo López y Gustavo Bareiro, por Industria; Luis Konopacki, por los secaderos; y el presidente del Inym, Rodrigo Correa, según detalló Ferreyra.
El representante del sector productivo explicó que el retiro respondió a la falta de consenso para avanzar con la designación. “Es un colegiado que tiene que encontrar el consenso, o por lo menos la mayoría. Acá no hay una mayoría”, sostuvo.
Ferreyra planteó que la situación debería resolverse mediante una convocatoria más amplia y recordó que las decisiones del Instituto recaen sobre el conjunto del directorio.
Cuestionamientos a la designación de Biale
Ferreyra señaló que las asociaciones que representa le habían solicitado expresamente que no acompañara la designación de Biale. Aclaró que su postura no respondía a una cuestión personal, sino al mandato recibido de esas entidades.
Según explicó, Biale había desempeñado anteriormente funciones gerenciales en el Inym y posteriormente inició una demanda laboral al considerar que su situación había implicado un despido. De acuerdo con el relato de Ferreyra, el conflicto judicial terminó mediante un acuerdo que habría representado para el organismo un desembolso de alrededor de 40 millones de pesos, además de honorarios y otros gastos.
“No es una cuestión personal, siempre es sectorial”, afirmó el dirigente, quien aclaró que no conocía personalmente a la funcionaria.
En ese contexto, sostuvo que las entidades productivas cuestionaron que una persona que había mantenido un conflicto judicial con el Instituto volviera a ser considerada para ocupar la gerencia general.
El reordenamiento normativo suma cuestionamientos
El conflicto por la designación se produjo en paralelo con las críticas de distintas organizaciones yerbateras al proyecto de Reordenamiento Normativo del Inym.
La iniciativa, presentada como parte de un esquema vinculado con la trazabilidad, es cuestionada por organizaciones de productores que advierten sobre posibles cambios en los registros y mecanismos de fiscalización de la actividad.
En un documento difundido ayer, Hugo Sand, Jorge Skripczuk, Antonio Franza, Julio Alfredo Petterson y Salvador María Torres cuestionaron que el nuevo esquema pueda incrementar las obligaciones administrativas de los productores mediante herramientas como el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (Renspa), polígonos y el DTV-e, al tiempo que se reducen mecanismos propios de información y control del Inym.
Las organizaciones sostuvieron que la trazabilidad debería permitir seguir el producto a lo largo de toda la cadena yerbatera y no limitarse al traslado de la hoja verde desde la chacra hasta el establecimiento receptor.
Ferreyra coincidió con ese planteo y defendió la capacidad del Instituto para desarrollar mecanismos de trazabilidad sin resignar facultades. “Si hay alguna cosa para corregir, se corrige, pero creemos que no es la forma”, manifestó.
El dirigente consideró que la discusión sobre las facultades del organismo debía analizarse junto con la situación económica de los productores.
El precio de la hoja verde, otro tema pendiente
Otro de los reclamos planteados por Ferreyra estuvo relacionado con el precio que recibe el productor por la hoja verde.
Según indicó, el costo de producción se ubica por encima del valor que actualmente se estaría pagando y esa diferencia impacta sobre la economía de las chacras y de las localidades vinculadas con la actividad yerbatera.
El representante productivo mencionó un costo estimado de unos 470 pesos por kilo de hoja verde y señaló que, en numerosos casos, el productor estaría percibiendo menos de 300 pesos por kilo puesto en secadero.
A partir de una producción cercana a los 889 millones de kilos de hoja verde correspondiente al año anterior, según los datos citados por Ferreyra, estimó que la diferencia entre el valor que considera necesario y el efectivamente percibido representa una pérdida de circulación económica de alrededor de 300 mil millones de pesos anuales en Misiones.
El dirigente vinculó esta situación con los cambios introducidos en el funcionamiento del Inym y con la pérdida de herramientas para discutir el valor de la materia prima.
También recordó que una de las funciones originales del Instituto era reunir a los distintos integrantes de la cadena yerbatera para discutir las condiciones de la actividad y establecer mecanismos para su funcionamiento.
En ese sentido, cuestionó que el mercado pueda resolver por sí solo la situación de los productores y sostuvo que la falta de regulación dejó al sector primario en una posición de mayor vulnerabilidad frente a los demás eslabones de la cadena.
Reclaman ampliar la convocatoria
Ante el escenario planteado, Ferreyra consideró necesario generar una instancia de diálogo más amplia para destrabar las diferencias internas.
“Hay que un poquito más de consenso, hay que abrir un poco, buscar más la situación y, si es necesario, ampliar la convocatoria”, sostuvo.
El representante productivo planteó que el Inym debe funcionar como un organismo colegiado y no bajo una lógica en la que una autoridad pueda imponer una decisión.
“Las decisiones después recaen sobre el colegiado, y también la responsabilidad. Por eso hay que encontrar el consenso”, afirmó.
La reunión terminó sin que se concretara la designación de Biale y con varios puntos del orden del día pendientes. El directorio deberá ser convocado nuevamente para retomar el tratamiento de los temas.
El nuevo encuentro tendrá como telón de fondo las diferencias por la conducción del organismo, el proyecto de reordenamiento normativo, los mecanismos de trazabilidad, las facultades del Inym y el precio de la hoja verde.
El proyecto de reordenamiento, todavía bajo análisis
La semana pasada, la Subcomisión de Legislación, Fiscalización y Control del Inym había resuelto no avanzar con el proyecto de reordenamiento normativo impulsado desde el Gobierno nacional y continuar con su análisis punto por punto.
La propuesta fue presentada por representantes del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, el Senasa y la Secretaría de Agricultura.
Entre sus principales modificaciones contempla la derogación de 21 resoluciones del Inym y el traspaso de determinados registros y facultades de fiscalización al organismo sanitario nacional.
También plantea reemplazar registros propios del Instituto por un Registro Unificado de Operadores del Sector Yerbatero bajo la órbita del Senasa y utilizar la guía de tránsito vegetal para registrar parte del movimiento de yerba mate en Misiones y Corrientes.
El tratamiento de estos cambios quedó así ligado a un escenario de fuertes diferencias dentro del organismo, mientras el sector productivo mantiene como uno de sus principales reclamos la discusión sobre el valor de la hoja verde.

