El Gobierno posterga el cambio en la medición de la inflación y ratifica que se aplicará cuando el IPC llegue a cero


El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se refirió a la renuncia de Marco Lavagna a la conducción del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y confirmó que el Gobierno decidió postergar la actualización de la metodología del Índice de Precios al Consumidor (IPC) por razones de transparencia. Según afirmó, el cambio en la fórmula se implementará “cuando la inflación sea cero”, por instrucción directa del presidente Javier Milei.

La salida de Lavagna se produjo en medio de tensiones internas vinculadas a la actualización de la canasta de consumo que utiliza el organismo para medir la inflación. El cambio estaba previsto inicialmente para enero, pero finalmente fue suspendido. Desde el Ejecutivo argumentaron que avanzar con la nueva metodología en el actual contexto podría dar lugar a interpretaciones erróneas o acusaciones de manipulación de los datos.

“No queremos que el kirchnerismo utilice como excusa que estamos falseando los datos de inflación”, sostuvo Adorni, al justificar la decisión de mantener la metodología vigente. En ese sentido, remarcó que la continuidad del actual sistema responde a la necesidad de preservar la comparabilidad de las estadísticas y garantizar confianza pública en las mediciones oficiales.

Fuentes de la Casa Rosada indicaron que las diferencias entre Lavagna y el ministro de Economía, Luis Caputo, venían desde hace tiempo y combinaban aspectos técnicos, políticos y personales. La discusión central giró en torno al momento oportuno para aplicar la nueva fórmula del IPC. Mientras el ex titular del INDEC impulsaba una implementación inmediata, el Presidente y el ministro consideraron conveniente postergarla hasta que el proceso de desinflación estuviera consolidado.

Caputo explicó que el objetivo fue evitar “especulaciones mediáticas” sobre una eventual manipulación de las cifras. En la misma línea, Adorni señaló que la renuncia de Lavagna se dio porque no estuvo dispuesto a continuar en el cargo sin avanzar con el cambio metodológico. “Es sano que un funcionario se vaya si no está de acuerdo con una decisión. Sería hipócrita permanecer en el cargo haciendo algo en contra de lo que uno cree”, afirmó.

El jefe de Gabinete enfatizó que la transparencia estadística requiere mantener reglas estables. “La única manera de mostrarle a la gente si la inflación mejora o empeora es con datos comparables. Eso se logra cuando no se cambia la metodología. Por eso no era justo modificar hoy la canasta de medición”, explicó, y reiteró que la actualización se hará cuando la inflación haya sido erradicada.

Respecto a las proyecciones oficiales, Adorni se basó en declaraciones previas del Presidente y anticipó que “a partir de mitad de año vamos a empezar a tener un cero adelante” en los registros inflacionarios.

La nueva canasta de consumo surge de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018 y reemplazará a la vigente desde 2004. Según estimaciones privadas, el principal impacto del cambio se dará en el mayor peso de los servicios públicos dentro del índice, mientras que el rubro Alimentos y Bebidas reducirá su incidencia. Este ajuste técnico también tendría implicancias políticas, ya que aumentaría la sensibilidad del IPC frente a los ajustes tarifarios.

Desde el Gobierno subrayan que la postergación del cambio busca eliminar cualquier margen de sospecha, especialmente en un contexto marcado por los antecedentes de manipulación estadística durante gestiones anteriores. “Si hay algo que no estamos dispuestos a hacer es falsear datos. No lo vamos a hacer”, insistió Adorni.

Por su parte, Caputo anunció que Pedro Lines, hasta ahora segundo en la estructura del INDEC, asumirá como nuevo titular del organismo. El ministro destacó su trayectoria y recordó que se alejó del instituto durante la etapa en la que existían cuestionamientos por la intervención del organismo, durante la gestión de Guillermo Moreno.

Con esta decisión, el Ejecutivo ratifica su estrategia de sostener la medición actual del IPC hasta alcanzar una inflación nula y reforzar, según aseguran, la credibilidad de las estadísticas oficiales.