El consumo de carne vacuna continúa en descenso y el sector analiza su recuperación


El consumo de carne vacuna en Argentina mantiene una tendencia descendente, en un contexto atravesado por la pérdida de poder adquisitivo y cambios en las condiciones de producción. Así lo analizó Federico Panozzo, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas (CCIP), quien aportó su mirada sobre la actualidad del sector y sus perspectivas.

De acuerdo con los datos mencionados, el consumo per cápita se ubica en torno a los 43 kilos anuales, por debajo de los niveles registrados en años anteriores, cuando superaba los 50 kilos. La variación refleja un cambio sostenido en los hábitos de consumo, principalmente vinculado a las condiciones económicas.

Panozzo señaló que el principal condicionante es la capacidad de compra de los consumidores. En ese sentido, sostuvo que la dinámica de precios responde tanto a factores internos como a la disponibilidad de hacienda, en un escenario donde la producción también se orienta hacia mercados externos.

El dirigente empresarial explicó que la actual política de exportaciones genera incentivos para la inversión en el sector ganadero, aunque advirtió que la recomposición del stock es un proceso gradual que podría demorar varios años. Asimismo, indicó que la incertidumbre económica continúa influyendo en las decisiones de los productores.

En paralelo, remarcó que el crecimiento en el consumo de otras proteínas, como el pollo y el cerdo, no logra compensar completamente la caída en la demanda de carne vacuna, lo que evidencia una contracción general en el consumo de proteínas animales.

Desde el sector industrial, el escenario plantea la necesidad de adaptación ante una demanda interna más acotada. En este marco, Panozzo mencionó la importancia de diversificar mercados, especialmente en países vecinos, como alternativa para sostener la actividad.

Por otra parte, planteó que ciertos aspectos regulatorios y costos operativos, como la energía y el transporte, inciden en la competitividad de las empresas, particularmente en regiones fronterizas.

Finalmente, destacó la relevancia de sostener estándares de calidad en la producción de alimentos y de fortalecer las condiciones que permitan mejorar la competitividad del sector.

El desempeño del consumo y la producción de carne vacuna seguirá condicionado por la evolución de la economía y por las decisiones de inversión en la cadena ganadera.