Más del 60 por ciento de las rutas nacionales está en estado regular o directamente malo, con “alto riesgo de siniestralidad vial” y subas en las tasas de mortalidad. Así se desprende de un informe elaborado por trabajadores de Vialidad Nacional, que alertan sobre la acumulación de abandonos en el área mientras el Gobierno avanza con las concesiones y más aumentos en las tarifas de peajes: el abrupto recorte del presupuesto, los desvíos del impuesto a los combustibles, el freno a la obra pública y los masivos despidos conforman un peligroso cóctel que se traduce en la falta de tareas de mantenimiento y rehabilitación de las calzadas. La situación profundiza el riesgo de siniestros de gravedad, que además terminan acarreando un alto costo económico para el Estado.
La enumeración es larga, pero vale la pena citarla completa: “El deterioro progresivo de la infraestructura vial se produce fundamentalmente ante la falta de ejecución de obras de construcción, reconstrucción, mitigación, conservación y mantenimiento de las rutas en sus calzadas principales, banquinas, márgenes laterales, zonas libres de obstáculos o zonas despejadas, cunetas de desagüe, señalizaciones horizontal y vertical, iluminación, puentes, entre otros componentes, siendo de esta manera acumulativo y progresivo hasta alcanzar la falla o deformación parcial y total“.
Todas estas tareas esenciales descuidó o directamente abandonó el Gobierno nacional según el informe elaborado por la Federación de Personal de Vialidad Nacional (Fepevina), que da detalles sobre el estado actual de las rutas. El informe parte de las últimas cifras oficiales brindadas por Vialidad, pero le agrega las proyecciones hechas por los propios trabajadores y trabajadoras del sector sobre lo que ven en el día a día de las rutas y las consecuencias del desfinanciamiento.
Es que las últimas estadísticas publicadas formalmente por el Gobierno nacional sobre el tema son las del Informe Anual de Evaluación de Estado de Pavimentos 2023 – 2024, publicado en diciembre de 2024, mientras que los números del período 2024 – 2025 siguen sin conocerse. Para colmo, ese último informe fue realizado sólo sobre el 48,1 por ciento del total de las rutas nacionales, es decir que más de la mitad de los casi 41 mil kilómetros de la Red Vial Nacional (RVN) no fueron analizados allí.

Según los datos reunidos por el informe del gremio a partir de esas últimas estadísticas oficiales, para mediados del año 2024 sólo el 47,5 por ciento del universo recabado por Vialidad estaba en buen estado, mientras que un 23,9 por ciento estaba en estado regular y el restante 29 por ciento en estado directamente malo. La calificación de “bueno, regular y malo” parte del llamado Índice de Estado (IE) de las rutas que se genera a partir de un coeficiente en el que se incluyen datos específicos como deformaciones, fisuras y desprendimientos de calzadas.
En base a esos números, Fepevina realizó una proyección dentro de su informe, basada en estadísticas propias, el seguimiento de las rutas y el contacto diario con el trabajo en las calzadas desde mediados de 2024 a esta parte: “De acuerdo a nuestras proyecciones, el IE estaría arrojando que entre el 65 y el 70 por ciento de las rutas nacionales se encuentran en estado regular a malo“, señala el documento del sindicato que remarca, además, “la parcialidad de la información oficial atento a que las mediciones se han realizado en menos del 50 por ciento de la RVN».
Desde el gremio precisan a este diario las razones que, aunque evidentes, explican la proyección calculada sobre el deterioro de las rutas: “En todo el lapso que pasó desde el último informe oficial no hubo mantenimiento, por lo que la proyección a 2026 nos da un número que ronda esta cifra, aunque tranquilamente podría ser algo superior“, sostienen. Aseguran, además, que las pocas tareas de mantenimiento que existen al día de hoy son “compras de asfalto que se otorgan a una empresa contratada para que lo coloque». Un asfalto, además, de mala calidad que «en seis meses se rompe“.
Fuente: Página 12

