Mientras el presidente Javier Milei se encuentra en Estados Unidos participando de la cumbre inaugural del Board of Peace, la Cámara de Diputados afronta una sesión clave para el futuro de la reforma laboral impulsada por el oficialismo. El debate se desarrolla en paralelo a un paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) y en un contexto de fuerte tensión política y sindical.
Tras la ajustada aprobación en el Senado y luego de la polémica por modificaciones introducidas a último momento, el oficialismo confía en reunir los votos necesarios para dar media sanción al proyecto en la Cámara baja. La sesión, convocada para las 14:00, se anticipa extensa y atravesada por negociaciones contrarreloj.
El jefe del bloque de La Libertad Avanza, Gabriel Bornoroni, confirmó la eliminación del artículo 44, que habilitaba a las empresas a reducir hasta un 50% el salario en casos de ausentismo por enfermedad. La decisión respondió a cuestionamientos de sectores dialoguistas, entre ellos referentes del PRO y gobernadores que condicionaban su apoyo a esa modificación.
En la Casa Rosada sostienen que, con ese cambio, los votos estarían garantizados en Diputados, aunque reconocen que la sanción definitiva podría demorarse, ya que el texto deberá regresar al Senado por las alteraciones introducidas.
El presidente de la Cámara baja, Martín Menem, encabezará una sesión que contará con la presencia de funcionarios del Ejecutivo, entre ellos el ministro del Interior, Diego Santilli, y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. No estará la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quien acompaña al mandatario en su viaje oficial.
Desde el oficialismo aclararon que no habrá cambios en el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), uno de los puntos más cuestionados por sectores sindicales. “El FAL no se toca”, señalaron desde la mesa política libertaria.
En paralelo, la jefa del oficialismo en el Senado, Patricia Bullrich, trabaja para acelerar el tratamiento posterior del proyecto en la Cámara alta, con la intención de convertirlo en ley antes del cierre de las sesiones extraordinarias.
Paro general y advertencias
El debate coincide con un paro general de 24 horas dispuesto por la CGT, que llamó a los diputados a no respaldar la iniciativa. La medida afecta a bancos, recolección de residuos, transporte ferroviario, subtes y servicios aeronáuticos.
La Unión Tranviarios Automotor (UTA) confirmó su adhesión a la protesta pese a que la Secretaría de Trabajo había dictado la conciliación obligatoria por un conflicto sectorial. Desde el Gobierno advirtieron que el incumplimiento podría derivar en sanciones e incluso en la pérdida de la personería gremial.
El cierre de FATE y la polémica
A la conflictividad sindical se sumó el anuncio del cierre definitivo de la planta de la histórica fabricante de neumáticos FATE, con más de 200 despidos.
El presidente Milei sugirió en redes sociales que la decisión podría estar vinculada al contexto del debate legislativo. La compañía pertenece al empresario Javier Madanes Quintanilla, quien había expresado críticas hacia la gestión libertaria. En el Gobierno, en cambio, remarcan que la firma atravesaba dificultades desde 2019.
Con una sesión que podría extenderse por más de 15 horas, la votación en Diputados se perfila como un test político central para el oficialismo en un escenario atravesado por la tensión sindical y el conflicto empresarial.

