En el marco del Día del Guardavidas, el programa Cultura en Diálogo, que se emite por Radio Tupambaé, mantuvo una entrevista con Belén Rodríguez, joven guardavidas que cumple funciones en la playa del barrio Fátima, destacando el valor de una profesión esencial para la prevención de riesgos y la protección de la vida en espacios acuáticos.
En la Argentina, el Día del Guardavidas se conmemora en dos fechas significativas. Por un lado, el 4 de febrero, en recuerdo de Guillermo Volpe, quien falleció en 1978 mientras realizaba un rescate en Mar del Plata. Este hecho marcó un antes y un después en la toma de conciencia sobre los riesgos que implica la tarea y la importancia de la capacitación y la prevención. Por otro lado, el 14 de febrero fue instituido como Día Nacional del Guardavidas a partir del Convenio Colectivo de Trabajo N.° 179/91, reconociendo formalmente la actividad y destacando su rol fundamental en la prevención de accidentes acuáticos.
Durante la entrevista, Belén Rodríguez contó que actualmente cumple guardias matutinas de 9 a 14 horas en la playa de Fátima, aunque también suele desempeñarse por la tarde. “Nuestro trabajo se basa principalmente en la prevención: señalizamos con banderas, carteles y damos indicaciones para que la gente pueda disfrutar de la playa de manera segura”, explicó.
En relación al estado actual del río, la guardavidas informó que la bandera se encuentra en color amarillo, lo que indica “agua dudosa”. En estas condiciones, solo se permite ingresar hasta la altura de las rodillas, debido a la presencia de camalotes y la posible aparición de palometas. “La bandera amarilla advierte precaución. En cambio, cuando está azul, se puede ingresar, nadar y bañarse sin inconvenientes”, detalló.
Rodríguez remarcó que el ingreso al agua está habilitado únicamente durante el horario de guardia, es decir, desde las 9 hasta las 19 horas. Fuera de ese lapso, cualquier actividad acuática queda bajo responsabilidad de los bañistas. Asimismo, destacó la importancia del cuidado de los niños y la presencia permanente de los padres, especialmente en días de altas temperaturas, cuando aumenta la concurrencia.
Consultada sobre su vocación, Belén señaló que eligió la profesión por su afinidad con el agua y la natación, y por el deseo de ayudar y prevenir situaciones de riesgo. Si bien hasta el momento no debió realizar rescates de gravedad, subrayó que “la prevención es la clave para evitar accidentes”.
La guardavidas también explicó que, ante un eventual incidente —como una mordedura de palometa— el protocolo indica deshabilitar el ingreso al agua y brindar las primeras curaciones, para lo cual cuentan con botiquín y elementos de rescate. En cuanto a su formación, comentó que realizó el curso en la Escuela Provincial de Guardavidas, con una duración de nueve meses, que incluye entrenamiento en agua y en tierra, técnicas de salvamento y primeros auxilios, como RCP.
Actualmente, Belén combina su trabajo como guardavidas con sus estudios en el profesorado de Educación Física, destacando que los horarios le permiten continuar su formación académica.
Desde el programa, aprovecharon la ocasión para saludar y reconocer a todos los guardavidas que cumplen una función esencial en playas, ríos, lagunas y piletas de todo el país, renovando el llamado a respetar las indicaciones y banderas como una forma de cuidar la vida propia y la de los demás.

