El instructor de Braille y exintegrante del Centro de Rehabilitación del Ciego compartió su experiencia en Radio Tupambaé. A partir de su historia personal, reflexionó sobre la prevención de las enfermedades visuales, el uso del bastón blanco y las barreras que todavía enfrentan las personas con discapacidad visual en Posadas.
En el marco del Día Mundial del Bastón Blanco, que se conmemora cada 15 de octubre, Roberto Bobadilla compartió su experiencia de vida en una entrevista con el programa Cultura en Diálogo, de Radio Tupambaé. Con cuatro décadas de trayectoria en el Centro de Habilitación y Rehabilitación para Personas Ciegas o con Baja Visión “Santa Rosa de Lima”, donde se desempeñó como instructor de Braille, habló sobre el proceso de adaptación a la discapacidad visual, la importancia de la rehabilitación y la necesidad de construir una ciudad más accesible.
Durante la conversación, Bobadilla destacó que el bastón blanco representa una herramienta fundamental para la orientación, la movilidad y la independencia de las personas ciegas. También señaló que, aunque hubo avances en la concientización social, todavía persisten obstáculos en las veredas y los espacios públicos que dificultan el desplazamiento cotidiano.
Una vida marcada por el trabajo y la rehabilitación
Bobadilla recordó que ingresó al Centro de Rehabilitación del Ciego en 1986, después de una búsqueda prolongada de empleo. Allí desarrolló una extensa trayectoria dedicada a acompañar a personas con discapacidad visual y a enseñar el sistema Braille.
“Cuarenta años trabajé en la institución. Tuve muchas funciones y fueron años que realmente marcaron toda mi vida”, relató.
Uno de los aspectos en los que puso especial énfasis fue la prevención de las enfermedades visuales. El propio Bobadilla nació con glaucoma, una enfermedad que también afectó a dos de sus hermanos y que, en su caso, derivó en la pérdida de la visión.
A partir de esa experiencia, insistió en la importancia de realizar controles oftalmológicos periódicos, especialmente cuando existen antecedentes familiares.
“Cuando uno habla de la prevención, si alguien te cuenta que tenés que hacerte un chequeo oftalmológico una vez al año, tenés que hacerlo”, sostuvo.
Además, remarcó la necesidad de que los pacientes se informen sobre sus diagnósticos y consulten todas sus dudas con los profesionales de la salud. En su caso, explicó que durante su infancia tuvo dificultades para cumplir con el tratamiento indicado, una situación que hoy reconoce como determinante en la evolución de su enfermedad.
El desafío de aceptar y aprender a usar el bastón
Uno de los momentos más significativos de la entrevista fue el recuerdo de sus primeros pasos hacia una movilidad independiente. Bobadilla explicó que, al llegar a Posadas desde Puerto Piray, dependía mucho de su hermano para trasladarse y sentía temor de quedar solo.
La incorporación del bastón blanco no fue inmediata. Aunque comprendía su utilidad, tuvo que atravesar un proceso de aprendizaje y adaptación personal.
Recordó especialmente a su profesor de orientación y movilidad, Marco Frías, quien lo acompañó durante las primeras prácticas en la vía pública.
“Me costó mucho. Nunca paleé tanto como ese día”, recordó sobre una de sus primeras experiencias al desplazarse solo por la ciudad. Contó que se desorientó, recibió ayuda de otras personas y llegó a llorar durante el recorrido hasta la institución.
Sin embargo, aquella experiencia marcó el comienzo de una nueva etapa. A partir de las técnicas aprendidas, pudo ganar confianza y desarrollar mayor autonomía.
Entre las recomendaciones fundamentales mencionó el barrido del bastón de izquierda a derecha, cubriendo el ancho del cuerpo, y las técnicas para recibir asistencia al cruzar una calle o desplazarse acompañado de otra persona.
Bobadilla también explicó que aceptar el uso del bastón puede resultar difícil tanto para quien pierde la visión como para su entorno familiar, debido a los cambios que implica en la vida cotidiana y a la exposición pública de la discapacidad.
El bastón blanco como herramienta de libertad
El entrevistado recordó que, durante sus primeros años de formación y trabajo, muchas personas desconocían el significado del bastón blanco. Esa falta de información generaba situaciones incómodas y, en ocasiones, accidentes o conflictos en la calle.
Según relató, quienes comenzaban a utilizarlo debían enfrentar la incomprensión de una sociedad que todavía no estaba familiarizada con las necesidades de las personas ciegas.
Con el paso del tiempo, la difusión y las campañas de concientización contribuyeron a mejorar el reconocimiento de esta herramienta y a facilitar la interacción con otras personas.
Bobadilla destacó que el bastón sigue siendo indispensable para desplazarse de manera independiente, incluso frente a las distintas alternativas que pueden utilizar las personas con discapacidad visual.
En ese sentido, valoró los avances alcanzados y sostuvo que la posibilidad de circular por la ciudad, realizar trámites y desarrollar actividades cotidianas depende, en buena medida, de contar con herramientas de orientación y con un entorno que respete los derechos de todos.
Las barreras urbanas, una dificultad cotidiana
Más allá de los avances, Bobadilla advirtió que las barreras arquitectónicas continúan representando un problema para quienes utilizan bastón blanco.
Entre las principales dificultades mencionó las motocicletas estacionadas sobre las veredas, los toldos y las sombrillas, los elementos metálicos colocados a baja altura, las obras en construcción y los objetos que los comercios ubican sobre los espacios destinados a la circulación peatonal.
También cuestionó la falta de continuidad en la infraestructura accesible. Como ejemplo, recordó sectores de Posadas donde se instalaron baldosas con relieve para facilitar la orientación, pero señaló que estos recursos no están presentes de manera uniforme en toda la ciudad.
La falta de veredas despejadas y de recorridos accesibles obliga a las personas con discapacidad visual a extremar las precauciones durante sus desplazamientos.
“Hay mucho obstáculo. La lucha es permanente”, expresó al referirse a las dificultades que encuentra al caminar por la vía pública.
En esa línea, planteó que la accesibilidad requiere planificación urbana, controles y compromiso de las autoridades, los comerciantes y la comunidad. No se trata solamente de incorporar elementos específicos, sino de garantizar que los espacios destinados a los peatones puedan utilizarse sin riesgos.
Autonomía, decisión y acompañamiento
Al repasar su experiencia, Bobadilla subrayó que la rehabilitación proporciona herramientas fundamentales para desenvolverse con independencia, aunque el proceso también requiere voluntad personal y acompañamiento familiar.
“Por mi bastón voy por todos lados, porque tiene mucho que ver la decisión y el apoyo familiar. La institución te da todas las herramientas; de vos depende”, afirmó.
Actualmente utiliza un bastón plateado y continúa desplazándose para realizar distintas actividades cotidianas. Su testimonio puso de relieve que la discapacidad visual no impide desarrollar una vida activa, siempre que existan oportunidades de rehabilitación, herramientas adecuadas y condiciones de accesibilidad.
La entrevista permitió acercar a la audiencia de La Creíble FM 105.9 una experiencia concreta sobre los desafíos que atraviesan las personas con discapacidad visual. En el Día Mundial del Bastón Blanco, su historia recordó que la autonomía no depende únicamente de una herramienta de movilidad: también requiere información, respeto, prevención y una sociedad dispuesta a eliminar las barreras que limitan la participación de todos.

