Delcy Rodríguez rechaza tutelaje de EE. UU. pese a su inminente viaje a Washington


En su primera gran demostración de autonomía discursiva tras la captura de Nicolás Maduro, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, exigió el cese de la influencia de Washington en los asuntos internos del país. Durante un acto con trabajadores petroleros en Puerto La Cruz, la mandataria afirmó que las diferencias deben resolverse exclusivamente entre venezolanos.

«Ya basta de las órdenes de Washington sobre políticos en Venezuela», sentenció Rodríguez. Aunque se mostró dispuesta a dialogar con sectores que «piensen distinto», advirtió que quienes promuevan el daño contra el país deben ser «separados de la vida nacional», en una clara alusión a la líder opositora María Corina Machado, quien recientemente agradeció la intervención estadounidense.

Diálogo interno y pragmatismo exterior

La mandataria encargada encomendó a su hermano y presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, la organización de una mesa de diálogo nacional para obtener resultados inmediatos sin interferencias de gobiernos extranjeros. Sin embargo, esta retórica de soberanía convive con una sorpresiva apertura diplomática hacia el norte, impulsada por la nueva administración de la Casa Blanca.

El presidente Donald Trump ha calificado a Rodríguez como una «persona fantástica» y confirmó que la mandataria viajará próximamente a Washington para una reunión bilateral. Este encuentro marcaría un hito histórico, siendo la primera visita oficial de un jefe de Estado venezolano a la capital estadounidense en más de 25 años.

La invitación de Trump subraya la compleja cercanía entre Washington y el gobierno interino tras la operación militar del pasado 3 de enero. Aunque la intervención logró la captura de Maduro, la cúpula gobernante se mantiene en el poder, intentando ahora equilibrar el apoyo internacional con un discurso de independencia política.