Crisis presupuestaria y salarial golpea al sistema universitario: advierten un escenario “muy delicado” en la UNaM


El decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), Horacio Simes, advirtió que las universidades públicas atraviesan uno de los momentos más críticos de las últimas décadas, marcado por la pérdida del poder adquisitivo de docentes y no docentes, recortes en gastos de funcionamiento y una reducción en servicios destinados a estudiantes.

Según explicó, desde diciembre de 2023 el poder adquisitivo de los salarios del sector cayó alrededor de un 50%, lo que impacta de manera directa en el funcionamiento del sistema universitario.

“De diciembre de 2023 a hoy, todos los miembros de la comunidad universitaria, docentes y no docentes, han visto una pérdida del poder adquisitivo de su salario del orden del 50%. Es mucho, demasiado”, sostuvo.

En ese contexto, el decano alertó que el panorama es complejo para todas las unidades académicas de la universidad. “En términos generales estamos todas las facultades en una situación similar”, señaló, al explicar que la estructura salarial es común para toda la institución y que los gastos operativos básicos —como luz, agua, seguridad, limpieza o movilidad— se repiten en cada dependencia.

Para Simes, el momento actual es particularmente difícil para el sistema universitario argentino. “Estamos quizás en uno de los peores momentos de la realidad universitaria de este siglo”, afirmó.

Ajustes para sostener servicios

Frente al deterioro presupuestario, las facultades debieron reorganizar sus gastos y aplicar recortes para mantener algunos servicios dirigidos a los estudiantes.

“Si hubiéramos mantenido el nivel de operatividad de noviembre y diciembre de 2023, no lo hubiéramos podido hacer”, explicó el decano.

Entre las medidas adoptadas mencionó la reducción de prestaciones y servicios. Actualmente el comedor universitario continúa funcionando, pero sin el servicio de cena y con una disminución en las becas de almuerzo.

“Hemos ajustado servicios y distintas prestaciones. Hoy estamos solventando el comedor, pero sin el servicio de cena, con la mitad de las becas totales de almuerzo y con reducción de gastos en limpieza y viáticos para docentes”, detalló.

También se redujeron los fondos destinados a la participación de docentes en congresos y eventos científicos, lo que impacta en el desarrollo académico y en la actualización profesional.

“Los estipendios vinculados a ese tipo de participaciones se han mantenido en niveles muy bajos y con poca actualización, por lo que muchos docentes que participan deben solventar gran parte de sus gastos”, indicó.

A pesar de las restricciones, desde la facultad continúan impulsando algunas mejoras en infraestructura mediante una administración ajustada de los recursos. Entre ellas, Simes destacó la incorporación de aulas híbridas con equipamiento tecnológico.

“Hemos implementado aulas híbridas con tecnología de punta, ya vamos por la décima”, afirmó.

Salarios bajos y dificultades para incorporar docentes

Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades universitarias es el nivel salarial, especialmente en los cargos iniciales de la carrera docente.

Simes explicó que un ayudante de primera con dedicación simple percibe actualmente alrededor de 250 mil pesos mensuales por una carga de 10 horas semanales, que incluyen clases, preparación de trabajos prácticos, corrección de exámenes y tutorías.

“Es un valor muy bajo que no convoca a los jóvenes o a los profesionales preparados a formar parte de una institución que exige y que tiene un sistema de carrera docente muy detallado”, advirtió.

La problemática también se observa en los niveles superiores. Un profesor titular con dedicación exclusiva y máxima antigüedad puede percibir alrededor de 2,5 millones de pesos mensuales.

“Aun así tampoco es un monto demasiado convocante para retenerlo dentro de nuestro sistema”, señaló, al remarcar que muchos profesionales reciben mejores ofertas en el sector privado o en organismos internacionales.

Reclamos y protestas en el sistema universitario

En este escenario, comenzaron a multiplicarse las protestas y medidas de fuerza en distintas universidades del país, impulsadas por gremios docentes y no docentes.

Según explicó Simes, estas acciones buscan visibilizar la gravedad de la situación ante lo que considera una falta de reconocimiento del problema por parte del gobierno nacional.

“Las medidas de fuerza responden a un interés de visibilizar la situación, habida cuenta del aparente desconocimiento de su gravedad por parte del gobierno nacional”, sostuvo.

Además, recordó que existe una ley vinculada al financiamiento universitario que fue aprobada por el Congreso, posteriormente vetada y luego nuevamente sancionada, y que actualmente se encuentra judicializada.

Debate sobre el modelo económico

El decano también vinculó la situación del sistema universitario con el contexto económico general del país y con las políticas económicas impulsadas por el gobierno nacional.

En ese sentido, cuestionó la idea de que el mercado pueda resolver por sí solo los problemas derivados de los cambios económicos.

“Antes que un conjunto de mercados, tenemos un conjunto de personas vinculadas socialmente y no solo mercantilmente”, sostuvo.

Para Simes, las decisiones de política económica deberían estar acompañadas por programas de transición que contemplen a los sectores que pueden verse afectados por los cambios productivos.

“La apertura de importaciones o la reducción de regulaciones son decisiones públicas. La contracara debería ser un plan de reconversión productiva, reentrenamiento de la mano de obra y transferencias para quienes queden desplazados”, planteó.

Finalmente, el economista señaló que el desafío es pensar respuestas colectivas frente a los cambios que atraviesa el mercado laboral.

“La pregunta que debemos hacernos como sociedad es qué vamos a hacer con aquellas personas que van siendo desplazadas de sus puestos de trabajo”, concluyó.