Las comunidades católicas de Medio Oriente viven un clima de «angustia e incertidumbre» ante la escalada de violencia que afecta a la región, con ataques que involucran a Irán, Israel y Estados Unidos. Organizaciones eclesiásticas y autoridades locales reclaman un retorno urgente a la diplomacia para proteger a la población civil.
El Vicario Apostólico de Arabia Meridional, monseñor Paolo Martinelli, que supervisa comunidades en los Emiratos Árabes Unidos, Omán y Yemen, subrayó la gravedad de la situación y pidió a los fieles rezar el rosario para evitar una escalada de consecuencias imprevisibles. “Este es un tema que nunca debe ser perdido de vista por todas las partes involucradas; concierne a la gente común con sus problemas cotidianos”, afirmó.
La organización L’uvre d’Orient expresó su profunda preocupación por los conflictos que se extienden desde Irán hasta Líbano, pasando por Irak y Tierra Santa. Vincent Gelot, coordinador en Líbano y Siria, describió un escenario de consternación y cansancio entre la población: escuelas cerradas, miles de personas desplazadas hacia el sur del país y un sentimiento de revivir conflictos anteriores con Israel.
En Irak, misiles iraníes golpean la capital kurda, Erbil, generando ansiedad y una incertidumbre total entre los habitantes. Pascale Casati-Ollier, directora local de L’uvre d’Orient, advirtió que la escalada podría dificultar la reintegración de los cristianos en la región y aumentar la emigración.
La inestabilidad también se percibe en los países del Golfo Pérsico, donde parroquias suspendieron reuniones presenciales por seguridad. En Bahréin, la parroquia Sagrado Corazón trasladó sus ritos y clases de catecismo a modalidad virtual. El arzobispo Eugene Nugent, nuncio apostólico en Kuwait, Bahréin y Qatar, describió una situación dramática marcada por explosiones y sirenas nocturnas.
Caritas Internationalis había alertado previamente sobre los ataques a infraestructuras esenciales en Líbano y la contaminación de tierras agrícolas. “Un alto el fuego en el papel no significa paz en la práctica. Los civiles siguen siendo amenazados y los agricultores pierden sus medios de vida”, sostuvo su secretario general, Alistair Dutton.
En la Franja de Gaza, los efectos del conflicto se sienten con especial fuerza. El padre Gabriel Romanelli IVE, párroco de la comunidad latina, señaló que, aunque los bombardeos disminuyeron, la ayuda humanitaria sigue siendo insuficiente y la prohibición de ingreso de ONG a partir del 1 de marzo agravará la situación. “Será necesaria ayuda consistente, no solo para la reconstrucción física, sino también para la moral y la vida cotidiana de las personas”, enfatizó.
Las comunidades católicas de Medio Oriente enfrentan así un panorama complejo, en el que la protección civil, la asistencia humanitaria y la diplomacia aparecen como prioridades urgentes para mitigar las consecuencias de la guerra.

