La migración de trabajadores argentinos hacia Brasil registró un fuerte crecimiento en los últimos años y en 2025 alcanzó su punto más alto. Según datos publicados por la Agencia Tributaria brasileña (Receita Federal), cerca de 40.000 argentinos tramitaron el CPF, el documento fiscal necesario para trabajar o abrir una cuenta bancaria en ese país.
El número representa un salto significativo respecto a años anteriores. Entre 2016 y 2021 el promedio anual rondaba los 8.000 registros, por lo que el incremento en pocos años multiplicó la cifra por cinco, lo que equivale a un aumento cercano al 500%.
El CPF (Cadastro de Pessoas Físicas) funciona en Brasil de forma similar al CUIL en Argentina y es obligatorio para cualquier persona que desee trabajar formalmente, cobrar salarios o realizar operaciones bancarias.
De movimiento estacional a tendencia sostenida
Durante décadas existió un flujo laboral entre ambos países, especialmente en zonas de frontera. Muchos trabajadores argentinos cruzaban temporalmente para participar en cosechas agrícolas y luego regresaban.
Sin embargo, los datos difundidos por la Receita Federal muestran que el fenómeno cambió de escala. El aumento sostenido de registros indica que ya no se trata solamente de una migración estacional, sino de una tendencia cada vez más permanente.
El trámite del CPF se convirtió en la puerta de entrada al mercado laboral brasileño para miles de argentinos que buscan mejores condiciones de trabajo.
La mayoría proviene de Misiones
De acuerdo con informes difundidos por la prensa brasileña, gran parte de los trabajadores argentinos que llegan al sur de Brasil provienen de Misiones, muchos de ellos con experiencia en tareas rurales y en la cosecha de yerba mate.
Cedenir Postal, presidente del Sindicato de Trabajadores Rurales de Bento Gonçalves, señaló que la presencia de argentinos en las cosechas de uva viene creciendo en los últimos años.
“Uno va trayendo al otro. Hay un hermano, un pariente o un vecino que conoce el trabajo y encuentran aquí condiciones en las que los agricultores pagan bien por la cosecha”, explicó.
La demanda de mano de obra también influye en este proceso. Domingos Velho Lopes, integrante de la Federación de Agricultura de Río Grande do Sul (Farsul), sostuvo que el sector rural brasileño enfrenta dificultades para conseguir trabajadores.
“Los argentinos están calificados, tienen buena formación y conocen tanto la agenda agraria como la vida del campo”, afirmó.
El impacto de la crisis de la yerba mate
En Misiones, el fenómeno también se vincula con la situación que atraviesa la producción yerbatera. Tras los cambios en el sistema de regulación del sector, el precio de la hoja verde dejó de tener un valor mínimo establecido.
Hasta 2023 el kilo de hoja verde rondaba los 300 pesos, mientras que actualmente muchos productores reconocen que reciben menos de 180 pesos, pese a que los costos de producción se estiman cerca de 470 pesos por kilo. Esta diferencia genera pérdidas para los productores y afecta directamente a los trabajadores rurales.
Historias que reflejan la realidad
Las experiencias de quienes cruzan la frontera muestran las razones detrás del fenómeno.
Joaquín Ríos, tarefero de 32 años oriundo de San Pedro, trabaja actualmente en la cosecha de uva en Pinto Bandeira, entre Caxias do Sul y Bento Gonçalves. Según relató, en Misiones le ofrecían entre 40 y 79 pesos por kilo de yerba mate.
En Brasil, en cambio, el esquema laboral incluye traslado y alimentación. “Además del pasaje, tenemos almuerzo y cena, ni siquiera cocinamos”, contó. En el campamento donde se encuentra asegura que hay alrededor de 500 trabajadores argentinos.
Otro caso es el de Lúcio Rodríguez Velásquez, de 26 años, quien viaja a Brasil desde 2018 para trabajar en distintas cosechas como tomate, manzana, uva y durazno.
“Gano 180 reales por día, paso el mes y me sobra más de la mitad”, afirmó.
Un cambio en la dinámica regional
Durante muchos años fueron trabajadores brasileños quienes se trasladaban hacia Argentina en busca de empleo. Hoy, según los datos oficiales y los testimonios recogidos en el sur de Brasil, la tendencia parece haberse invertido.
El salto de 8.000 a casi 40.000 registros anuales de CPF para argentinos no solo refleja un aumento administrativo. También evidencia un cambio profundo en la dinámica laboral de la región y plantea interrogantes sobre las condiciones económicas que impulsan a miles de trabajadores a buscar oportunidades fuera del país.

