Con la celebración del Miércoles de Ceniza, la Iglesia da comienzo mañana al tiempo de Cuaresma, un período de cuarenta días orientado a preparar espiritualmente a los fieles para la Pascua.
La jornada inaugural se caracteriza por el rito de la bendición e imposición de las cenizas, que tiene lugar durante la misa, después del Evangelio y la homilía. Las cenizas —provenientes de los ramos de olivo y otros árboles bendecidos el año anterior al inicio de la Semana Santa— son colocadas sobre la frente de los fieles mientras el celebrante pronuncia una de estas fórmulas: “Conviértete y cree en el Evangelio” o “Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás”.
Ayuno y abstinencia
El Miércoles de Ceniza, junto con el Viernes Santo —que este año se celebrará el 3 de abril—, es uno de los dos únicos días del calendario litúrgico en los que la Iglesia establece la práctica obligatoria del ayuno y la abstinencia.
El ayuno, entendido como una forma de penitencia y oración, consiste en realizar una sola comida principal al día o dos más pequeñas que no equivalgan a una comida completa. Esta norma rige para los mayores de edad, desde los 18 años hasta haber cumplido los 59.
La abstinencia de carne obliga a los fieles a partir de los 14 años. No obstante, la Conferencia Episcopal Argentina, en virtud de las facultades que le concede el derecho canónico, autoriza a sustituir esta práctica por la abstinencia de bebidas alcohólicas, la realización de una obra de caridad o algún ejercicio de piedad. Además, la abstinencia se mantiene todos los viernes del año, salvo cuando coinciden con una solemnidad.
Significado espiritual
La Cuaresma tiene como trasfondo la imagen bíblica del desierto: evoca tanto la travesía del pueblo de Israel tras su salida de Egipto como los cuarenta días de ayuno y oración de Jesús, culminados con la victoria sobre las tentaciones. Estas experiencias inspiran el itinerario espiritual cuaresmal, durante el cual los cristianos son llamados a renovar la alianza bautismal y a profundizar su fidelidad a la Palabra de Dios.
Rasgos litúrgicos del tiempo penitencial
El tiempo de Cuaresma se extiende desde el Miércoles de Ceniza hasta el Jueves Santo, excluida la Misa de la Cena del Señor. Desde su inicio y hasta la Vigilia Pascual, no se canta el “Aleluia” ni se lo menciona en antífonas o cantos.
Durante este período tampoco se adornan los altares con flores y el uso de instrumentos musicales se limita al acompañamiento del canto, en consonancia con el carácter penitencial del tiempo. Se exceptúan de esta norma el cuarto domingo de Cuaresma —llamado Laetare— y las celebraciones clasificadas como solemnidades y fiestas.
Asimismo, en estas cinco semanas no se celebran misas de difuntos, salvo la misa exequial y el primer aniversario de fallecimiento, que pueden realizarse en días de semana, pero no en domingo.
El color litúrgico propio de la Cuaresma es el morado o violeta, mientras que el rosado puede utilizarse en el domingo de Laetare, como signo de la cercanía de la Pascua.

