En el marco del Año Franciscano, la Comisión Episcopal de Educación animó a las comunidades escolares a formar en el lenguaje del encuentro y a “desarmar las palabras” como camino para superar la violencia y la exclusión.
Al inicio del ciclo lectivo 2026, los obispos de la Comisión Episcopal de Educación dirigieron un mensaje a las comunidades educativas de la Argentina bajo el lema “Artesanos de una paz desarmada”, con un fuerte llamado a promover el diálogo, la fraternidad y la cultura del encuentro en las escuelas.
El texto enmarca el comienzo del año escolar en un contexto especial para la Iglesia: la celebración del Año Franciscano, que conmemora los 800 años del encuentro definitivo de san Francisco de Asís con el Señor. En esa línea, los prelados destacaron la vigencia del legado del santo, sintetizado en la expresión “Paz y bien”, e invitaron a asumir un papel activo en una transformación cultural profunda.
Inspirados también en el reciente mensaje de Cuaresma del papa León XIV, los obispos subrayaron que educar en la Argentina exige hoy un compromiso firme con la alfabetización en el lenguaje de la paz. Señalaron que las instituciones educativas deben constituirse en ámbitos donde se aprenda el idioma del encuentro y se supere la lógica del odio y la exclusión.
En el documento se propone “desarmar las palabras” y erradicar toda forma de violencia en el lenguaje. Según expresaron, el aula debe convertirse en un espacio donde la palabra construya puentes y sane vínculos, favoreciendo una paz que nazca de la justicia y la fraternidad, con especial atención hacia los más frágiles.
Asimismo, en el marco del Año Franciscano, los obispos manifestaron su deseo de que las comunidades educativas sean verdaderos instrumentos de paz. Sostuvieron que la educación no puede limitarse a la mera transmisión de contenidos, sino que debe abrir un camino de conversión ecológica integral y social, orientado al cuidado de la Casa Común y de quienes la habitan.
El mensaje concluye con una bendición para el inicio del ciclo lectivo 2026 y una invocación a María como Madre y Maestra, encomendando a su protección el camino educativo de todo el país.

