Con el foco en el sentido y la paz, convocan a iniciar el ciclo lectivo con esperanza renovada


En el inicio de un nuevo ciclo lectivo, el Dr. Adrián Álvarez, presidente del Consejo Superior de Educación Católica (CONSUDEC), llamó a renovar el compromiso educativo y a fortalecer la esperanza como motor de transformación social, poniendo en el centro a niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos que cada año vuelven a las aulas.

En su mensaje, el titular del CONSUDEC subrayó que educar implica “sembrar un futuro mejor” no sólo para el país, sino especialmente para cada estudiante, y destacó la necesidad de asumir este tiempo como una oportunidad para crecer juntos, desde el encuentro y el acompañamiento.

El dirigente retomó recientes expresiones del Papa León XIV, quien invitó a trabajar cuatro pilares fundamentales: la interioridad, la unidad, el amor y la alegría. Según señaló, estos ejes orientan un camino común de crecimiento y enriquecimiento mutuo. En esa línea, evocó también a San John Henry Newman, inspirado en San Francisco de Sales, al recordar que “la sinceridad del corazón, y no la abundancia de palabras, toca el corazón de los seres humanos”.

Nuevas prioridades educativas

En referencia a la carta apostólica Diseñando nuevos mapas de esperanza, enmarcada en el Pacto Educativo Global, se destacaron tres prioridades.

La primera apunta a la vida interior. “Los jóvenes piden profundidad; necesitan espacios de silencio, discernimiento, diálogo con la conciencia y con Dios”, remarca el texto.

La segunda se centra en lo digital humano, promoviendo una formación que priorice a la persona por sobre el algoritmo y que armonice las inteligencias técnica, emocional, social, espiritual y ecológica, especialmente en el uso de tecnologías y de la inteligencia artificial.

La tercera prioridad se orienta a la construcción de una “paz desarmada y desarmante”, basada en lenguajes no violentos, la reconciliación y la creación de puentes en lugar de muros, tomando como referencia la bienaventuranza “Bienaventurados los pacificadores” (Mt 5,9).

La voz de los jóvenes

Álvarez recordó además el proceso de escucha a las nuevas generaciones desarrollado el año pasado bajo el lema “Con Alas y Raíces”. Allí, los estudiantes reclamaron que el sistema educativo trabaje de manera integral la búsqueda de sentido: la vida, las decisiones, los vínculos, la fe, la vocación y el futuro.

En su proclama final, los jóvenes propusieron una Semana Nacional de Diálogo Estudiantil y Foros Nacionales “Con Alas y Raíces”, bajo el lema “Por una vida con sentido”, enfatizando que “la escucha verdadera transforma” y que ser oídos con respeto y sin prejuicios fortalece la esperanza.

Una constelación educativa

Finalmente, el Dr. Adrián Álvarez, presidente del Consejo Superior de Educación Católica (CONSUDEC), llamó a docentes y comunidades educativas a asumirse como “estrellas en la constelación educativa”, capaces de orientar a los estudiantes en la construcción de su proyecto de vida, del mismo modo que las estrellas guiaban a los navegantes en los océanos.

“Que en nuestra tarea cotidiana seamos esas luces que los orienten y podamos construir juntos nuevos mapas de esperanza”, expresó.

El mensaje concluyó con un saludo por el inicio de clases y una invitación a la oración compartida, para que los educadores puedan responder a las necesidades del presente y contribuir a la construcción del futuro de sus estudiantes.

 

El texto:

Educar: un acto de esperanza y una pasión que se renueva

Como cada nuevo inicio del ciclo lectivo, renovamos la esperanza y nuestro deseo de seguir sembrando un futuro mejor para nuestro país, pero particularmente para cada uno de los niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos que se congregan en nuestras aulas.

Recientemente el Papa León XIV nos invitaba a trabajar cuatro aspectos: “la interioridad, la unidad, el amor y la alegría”, como pilares de un camino a recorrer juntos, haciendo del encuentro el inicio de un proceso común de crecimiento y enriquecimiento mutuo1, recordándonos lo que decía San John Henry Newman, inspirado en San Francisco de Sales: “La sinceridad del corazón, y no la abundancia de palabras, toca el corazón de los seres humanos”

En su carta apostólica “Diseñando nuevos mapas de esperanza”, nos comparte tres nuevas prioridades en el marco del Pacto Educativo Global: “La primera se refiere a la vida interior: los jóvenes piden profundidad; necesitan espacios de silencio, discernimiento, diálogo con la conciencia y con Dios. La segunda se refiere a lo digital humano: formemos en el uso sabio de las tecnologías y la IA, colocando a la persona antes que el algoritmo y armonizando las inteligencias técnica, emocional, social, espiritual y ecológica. La tercera se refiere a la paz desarmada y desarmante: educamos en lenguajes no violentos, en la reconciliación, en puentes y no en muros; «Bienaventurados los pacificadores» (Mt 5,9) se convierte en método y contenido del aprendizaje.”2

En el camino recorrido el año pasado de escucha a las nuevas generaciones, “Con Alas y Raíces”, estos tres desafíos surgieron casi al unísono de la boca de nuestros jóvenes. En su proclama final, nuestros estudiantes nos pedían: “que todo el sistema educativo del país, durante un año entero, trabaje la búsqueda profunda de sentido: la pregunta por la vida, las decisiones, los vínculos, la fe, la vocación y el futuro. Queremos un año que ponga en el centro la vida real de los jóvenes”, bajo el lema: “Por una vida con sentido” y nos invitaban al dialogo con dos propuestas concretas: una Semana Nacional de Diálogo Estudiantil y Foros Nacionales Estudiantiles “Con Alas y Raíces”: “La escucha verdadera transforma. Nos abre, nos sana, nos afirma. Pedimos que nunca se pierda la capacidad de escucharnos con respeto y sin prejuicios. Cuando somos escuchados, encontramos sentido y esperanza”3

Nuestras comunidades educativas y nosotros docentes debemos ser estrellas en la “constelación educativa” que ayude a los estudiantes, como lo eran las estrellas para los navegantes que afrontaban los océanos, a descubrir su camino, a construir su proyecto de vida. Que en nuestra tarea cotidiana seamos esas luces que los orienten y podamos construir juntos nuevos mapas de esperanza que los ayuden a encontrar las respuestas que están buscando.

Feliz inicio de clases, recemos unos por otros para que podamos ser los educadores que nuestros estudiantes necesitan en su presente y que les permita construir su futuro.

Adrián Álvarez

Presidente