Central mandó en el Coloso y estiró la paternidad en el clásico rosarino


Rosario Central volvió a pisar fuerte en territorio enemigo y se quedó con el clásico ante Newell’s Old Boys por 2-0 en el Estadio Marcelo Bielsa, por la octava fecha del Torneo Apertura 2026. Con jerarquía, oficio y contundencia, el Canalla hizo pesar su momento y profundizó la supremacía en el historial.

El equipo auriazul pegó en los momentos justos. Tras un primer tiempo intenso y de ida y vuelta, donde la Lepra tuvo sus chances —incluido un remate al palo de Walter Núñez—, la visita golpeó en el arranque del complemento. A los seis minutos, Alejo Véliz bajó una pelota en el área y dejó servido el gol para Ángel Di María, que definió de volea, rasante y contra el palo, para silenciar el Coloso.

Con la ventaja a favor, Central manejó los tiempos y mostró mayor claridad en los metros finales. Jaminton Campaz fue desequilibrante por izquierda y obligó a intervenir a Williams Barlasina, mientras que el local, con más empuje que ideas, no logró inquietar con profundidad a Jeremías Ledesma.

El golpe de nocaut llegó a los 35 minutos. Tras un córner peinado en el primer palo, apareció Enzo Copetti en el segundo para imponerse en el juego aéreo y empujarla al gol. Fue el 2-0 definitivo y el desahogo de todo el banco visitante.

El conjunto dirigido por Jorge Almirón cerró el partido con autoridad y celebró en casa ajena, reafirmando una tendencia que ya parece costumbre. Del otro lado, el equipo que volvió a tomar Frank Darío Kudelka sigue sin levantar cabeza y atraviesa un presente delicado.

La historia sigue pintada de azul y amarillo

Con este triunfo, Rosario Central alcanzó los 14 puntos y se acomodó cuarto en la Zona B. Newell’s, en cambio, continúa último en la Zona A y en la tabla anual, con apenas dos unidades y en zona de descenso.

En el historial, el Canalla amplió la diferencia a 22 partidos: suma 99 victorias contra 77 de su clásico rival. Además, no pierde como visitante en el clásico desde 2008 y, desde su regreso a Primera en 2013, ganó 16 de estos duelos, contra apenas dos festejos rojinegros.

En Rosario, el clásico volvió a teñirse de azul y amarillo. Y la paternidad, una vez más, quedó ratificada en el Coloso.