La localidad catamarqueña de Piedra Blanca vivió este 11 de mayo una histórica jornada de fe y devoción con motivo del bicentenario del nacimiento del beato Mamerto Esquiú, en el marco del Año Jubilar Diocesano. Miles de peregrinos y fieles participaron de los actos centrales que incluyeron una misa solemne y una procesión por las calles de la ciudad natal del recordado fraile franciscano.
La celebración principal fue encabezada por el arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, quien presidió la Eucaristía acompañado por el arzobispo de Santiago del Estero y primado de la Argentina, Vicente Bokalic; el obispo de Catamarca, Luis Urbanc; además de 15 obispos y numerosos sacerdotes llegados desde distintos puntos del país.
Entre las autoridades presentes se destacó el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, junto con representantes de instituciones civiles, fuerzas de seguridad, comunidades religiosas y delegaciones de peregrinos provenientes especialmente de Córdoba y de Villa Cura Brochero, donde Esquiú desarrolló parte de su ministerio episcopal.
Durante su homilía, el cardenal Rossi definió al beato como un “peregrino de esperanza”, en consonancia con el espíritu del Jubileo 2025. Destacó especialmente su cercanía con los sectores más vulnerables y su estilo pastoral austero y comprometido.
“El verdadero pastor camina con su pueblo, se ensucia los pies en el barro de la historia y nunca pierde de vista el rostro de Cristo en el necesitado”, expresó el purpurado ante la multitud congregada.
Asimismo, recordó un episodio significativo de la vida del fraile catamarqueño: en 1862 pidió ser trasladado a Tarija, Bolivia, buscando una vida de mayor humildad y anonimato, lejos del reconocimiento público que ya había alcanzado en la Argentina.
Rossi también subrayó el legado institucional y político de Esquiú, reconocido históricamente por su defensa de la Constitución Nacional y por sus llamados permanentes a la unidad nacional y al respeto por la ley como pilares fundamentales para la construcción de una patria justa y ordenada.
En el marco de las celebraciones, la diócesis anunció además la concesión de la Indulgencia Plenaria para quienes participen de las actividades del Bicentenario hasta mayo de 2027, peregrinando a templos vinculados a la vida y obra del beato y cumpliendo las disposiciones establecidas por la Iglesia.
La jornada concluyó con una emotiva procesión encabezada por la imagen del beato Mamerto Esquiú, acompañada por las imágenes de la Virgen del Valle, el Cura Brochero, San Francisco de Asís y Mama Antula. Entre cánticos, oraciones y expresiones de fervor popular, los fieles rindieron homenaje al religioso catamarqueño en una celebración marcada por la espiritualidad, la memoria histórica y la vigencia de su legado.

