El paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) para este jueves en Argentina tendrá un fuerte impacto económico, con una pérdida estimada de USD 62 millones en ingresos por gastos turísticos debido a la cancelación de al menos 400 vuelos, que afectarán a unos 70.000 pasajeros. Así lo advirtió la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA), que representa el 94% del mercado aéreo argentino.
La cancelación de vuelos comenzará a sentirse este jueves, con un paro total que afectará a más de 30 empresas del sector aéreo, según ALTA. «La industria de la aviación es un motor fundamental para el desarrollo económico y social de Argentina y la región en su conjunto», expresó la asociación en un comunicado.

ALTA destacó que el impacto del paro no solo se reflejará en el turismo y el comercio internacional, sino también en la conectividad regional y global de Argentina. «La cancelación prevista afectará cerca de 400 vuelos y aproximadamente 70.000 pasajeros tendrán que cancelar o modificar sus itinerarios, vulnerando su derecho a la movilidad y generando pérdidas económicas significativas para todo el ecosistema aéreo y la economía local», aseguró ALTA.
Por su parte, Aerolíneas Argentinas confirmó la cancelación de 191 vuelos con motivo del paro general, afectando a cerca de 24.000 pasajeros. «Esta medida representará un costo para la compañía de cerca de 2 millones de dólares», afirmó la aerolínea de bandera en un comunicado.
El secretario de Transporte de Argentina, Franco Mogetta, manifestó su preocupación por el paro, indicando que «los sindicatos ya nos tienen acostumbrados a este tipo de medidas, pero nosotros estamos convencidos del rumbo que estamos tomando y no vamos a cambiar eso». Mogetta añadió que el paro perjudicará a las empresas que prestan servicios y a los trabajadores, lo que resulta contradictorio con el objetivo de defender el empleo y la economía nacional.
En respuesta a la situación, Aerolíneas Argentinas ofreció a los pasajeros afectados la opción de modificar sus pasajes sin cargo hasta siete días después de la fecha del paro, intentando mitigar el impacto en los viajeros. Sin embargo, la incertidumbre y las pérdidas económicas persistirán hasta que se restablezca el servicio aéreo normal.

