Caminata cuaresmal en Oberá convocó a fieles en una peregrinación de fe y reflexión


Una multitud de fieles provenientes de distintas parroquias de Oberá participó de la tradicional caminata cuaresmal, una expresión de fe que combinó celebración litúrgica, peregrinación nocturna y momentos de reflexión propios del tiempo de Cuaresma.

La jornada comenzó con la celebración de la misa en la localidad de Alvear, ubicada a unos siete kilómetros de la ciudad, y culminó con una caminata hasta la catedral San Antonio, en un gesto penitencial que año a año convoca a la comunidad católica local.

La Eucaristía fue presidida por el obispo de la diócesis, monseñor Damián Bitar, acompañado por los presbíteros Ariel Manavella, Alan Chaparro, Juan Rodríguez y Jorge Noguera, quienes concelebraron junto a él. Previamente, varios sacerdotes administraron el sacramento de la reconciliación, práctica que también continuó durante el trayecto.

La organización del evento estuvo a cargo de un equipo de laicos de las distintas parroquias, mientras que la conducción de la caminata fue asumida por jóvenes, quienes acompañaron el recorrido con animación y guía espiritual.

Durante su homilía, monseñor Bitar invitó a los presentes a reflexionar sobre diversas problemáticas sociales actuales, planteando interrogantes sobre el aumento de los suicidios, las divisiones familiares y la pérdida de valores en distintos ámbitos de la vida cotidiana. También advirtió sobre el impacto negativo de ciertos hábitos contemporáneos, como el uso excesivo del teléfono celular y el crecimiento del consumo de alcohol y drogas.

“El hombre de hoy muchas veces vive desorientado, como oveja sin pastor”, señaló el obispo, al tiempo que exhortó a los fieles a “despertar” y renovar su fe. En ese sentido, destacó la importancia del tiempo de Cuaresma como una oportunidad para volver a Dios y reencontrarse con Cristo.

Finalmente, subrayó la centralidad de la Eucaristía como fuente de luz y guía para la vida cristiana, recordando que “quien sigue a Jesús no camina en tinieblas”.

La caminata cuaresmal se consolidó así como un espacio de encuentro comunitario, oración y compromiso espiritual, en el marco de una de las celebraciones más significativas del calendario litúrgico.