El ciclo lectivo 2026 comienza este miércoles para los niveles inicial y primario en la Ciudad de Buenos Aires, Mendoza y Neuquén, en un escenario atravesado por tres ejes centrales: la fuerte caída de la matrícula por la baja natalidad, el desafío persistente del ausentismo y un conflicto salarial que desembocará en un paro nacional docente el próximo lunes 2 de marzo.
Aunque algunos colegios privados porteños iniciaron actividades la semana pasada, el 25 de febrero marca el regreso masivo a las aulas en la capital. Ese día también vuelven los estudiantes mendocinos y neuquinos, mientras que el lunes próximo será el turno de la provincia de Buenos Aires y otras 14 jurisdicciones, jornada que coincidirá con una medida de fuerza convocada por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA).
Menos alumnos en las aulas
Uno de los datos estructurales que marcan este inicio es la reducción sostenida de la matrícula en los primeros años de escolaridad. Según cifras oficiales del Ministerio de Educación porteño, la cantidad de alumnos que comienzan primer grado en la Ciudad cayó 25% en cinco años: de 41.117 en 2020 a 30.686 en 2025. Las autoridades aún no difundieron los números definitivos de inscripción para 2026.
La tendencia se profundizará en el mediano plazo. De acuerdo con proyecciones de la organización Argentinos por la Educación, hacia 2030 habrá en CABA unos 92.000 estudiantes menos que en 2023, lo que implicaría una contracción del 34%. La transición demográfica ya derivó en el cierre de escuelas privadas y en la fusión de grados en establecimientos públicos.
El ausentismo, bajo la lupa
En paralelo, el ausentismo se consolidó como prioridad en la agenda educativa. En la Ciudad, el gobierno actualizó el reglamento escolar y redujo de 25 a 20 el máximo de inasistencias permitidas por año en el nivel secundario, con un tope de cinco faltas injustificadas por bimestre. Según datos oficiales, los estudiantes secundarios acumulan en promedio 27 ausencias anuales y nueve de cada diez no cuentan con justificación.
La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, informó además la implementación de un sistema de alerta temprana para detectar riesgo de abandono y nuevos tableros de seguimiento nominal del presentismo en la plataforma Aprende BA. También se sostiene el uso de la “huella digital docente” para controlar la asistencia del personal.
En la provincia de Buenos Aires, la problemática muestra cifras aún más elevadas. La directora general de Cultura y Educación, Flavia Terigi, impulsa una campaña para concientizar a las familias. Un informe oficial indica que los estudiantes secundarios bonaerenses registran un promedio de 32 faltas al año —35,8 en escuelas estatales y 21,8 en privadas—, mientras que en primaria el promedio asciende a 36.
Celulares y acuerdos con las familias
Otro eje compartido entre la Ciudad y la provincia de Buenos Aires es la regulación del uso de teléfonos celulares. En CABA se lanzó el “Compromiso familiar por estudiantes sin celular”, que propone postergar la entrega del primer smartphone hasta el inicio de la secundaria y establecer una edad mínima para el acceso a redes sociales. La adhesión es voluntaria y puede formalizarse en cada escuela o de manera virtual.
En territorio bonaerense, la Legislatura aprobó el año pasado una ley que prohíbe el uso de celulares en primaria cuando no estén requeridos por docentes, tanto en escuelas públicas como privadas.
Mendoza vuelve a la repitencia en primer grado
En Mendoza, el inicio de clases llega con un cambio pedagógico relevante. La Dirección General de Escuelas, conducida por Tadeo García Zalazar, dejó sin efecto la “unidad pedagógica” entre primero y segundo grado. Desde este año, la acreditación de aprendizajes vuelve a realizarse por año escolar, lo que implica que los alumnos podrán repetir primer grado si no alcanzan los saberes esperados en Lengua y Matemática.
La provincia es una de las tres que planificaron cumplir con la meta de 190 días de clase acordada en el Consejo Federal de Educación. Según el relevamiento de Argentinos por la Educación, solo Mendoza (190 días), San Luis (191) y Santiago del Estero (192) prevén alcanzar ese objetivo en 2026.
Neuquén, a contramano de la tendencia
En contraste con la caída de matrícula que se observa en la mayoría de las jurisdicciones, Neuquén experimenta un crecimiento sostenido por la migración interna. El gobernador Rolando Figueroa destacó que el ciclo lectivo comenzará “en tiempo y forma” por segundo año consecutivo, tras un período de alta conflictividad.
Según datos oficiales, en 2025 se radicaron en la provincia 21.000 personas y se incorporaron 4.000 estudiantes al sistema educativo. Para absorber esa demanda, el gobierno provincial estima que necesita construir unas 140 aulas por año y avanza con obras en 700 edificios escolares.
Paro nacional y negociación abierta
El inicio de clases en buena parte del país estará atravesado por la huelga convocada por CTERA para el 2 de marzo. El gremio reclama la convocatoria a la paritaria nacional docente, la recomposición salarial y la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), eliminado por el Gobierno nacional hace dos años. También exige una nueva ley de financiamiento educativo y rechaza el proyecto de ley de libertad educativa y la reforma laboral.
La medida cuenta con el respaldo de otros sindicatos como UDA y CEA, enrolados en la CGT. En la provincia de Buenos Aires, además de Suteba —afiliado a CTERA—, anunció su adhesión la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB), en lo que podría convertirse en la primera medida de fuerza en un inicio de clases durante la gestión de Axel Kicillof, aunque las negociaciones salariales continúan.
Con menos alumnos en las aulas, mayores controles sobre la asistencia y un conflicto salarial en desarrollo, el ciclo lectivo 2026 arranca atravesado por transformaciones estructurales y tensiones coyunturales que volverán a poner a la educación en el centro del debate público.

