Boca Juniors cumplió con la lógica, derrotó 2-0 a Gimnasia y Esgrima de Chivilcoy y se clasificó a los 16avos de final de la Copa Argentina. En el estadio Padre Ernesto Martearena, el equipo alternativo que dispuso Claudio Úbeda mostró superioridad y encontró en Adam Bareiro a la gran figura de la noche.
El delantero paraguayo tuvo un estreno ideal como titular: marcó los dos goles del encuentro y fue determinante para encaminar una victoria que nunca estuvo en riesgo. Abrió el marcador a los 40 minutos del primer tiempo, tras una buena asistencia de Lucas Janson y una definición alta ante la salida de Nicolás Dormisch. Ya en el complemento, a los 12, amplió la diferencia con un certero anticipo de cabeza al primer palo.
Boca manejó los tiempos desde el inicio y generó varias situaciones para ampliar la ventaja. Marco Pellegrino estrelló un cabezazo en el travesaño y Miguel Merentiel contó con chances claras, pero se topó con la respuesta del arquero rival, uno de los puntos altos del conjunto de Chivilcoy. Incluso hubo una acción polémica en la primera etapa, cuando Janson cayó ante Dormisch en el área, aunque la jugada fue invalidada por posición adelantada, sin intervención del VAR.
El equipo bonaerense, ordenado y combativo, intentó sostenerse en bloque bajo y apostar a alguna transición, pero la diferencia de jerarquía terminó inclinando el trámite. Boca, sin brillar, fue práctico y no pasó sobresaltos.
Con el triunfo, el Xeneize espera ahora por el ganador del cruce entre Sarmiento de Junín y Tristán Suárez, que definirán al próximo rival en la competencia federal.
En una noche sin fisuras y con rotación de nombres, Boca avanzó de ronda y sumó una certeza: Bareiro aprovechó su oportunidad y dio el primer paso para meterse en la consideración en un plantel que pelea en todos los frentes.

