Boca Juniors abrió su calendario 2026 con un empate sin goles ante Millonarios de Colombia, en un amistoso de pretemporada disputado en la Bombonera que sirvió como homenaje a Miguel Ángel Russo. El Xeneize fue superior en el desarrollo y manejó los tiempos del partido, aunque volvió a evidenciar su principal déficit: la falta de eficacia en el área rival. El cierre del encuentro resumió la noche: Exequiel Zeballos falló un penal en tiempo cumplido y el triunfo quedó trunco.
El inicio del año mostró a un Boca con una actitud renovada, intenso y predispuesto a asumir el protagonismo, aunque sin llevar el esfuerzo físico al límite propio de una pretemporada en sus primeros pasos. El equipo intentó imponerse desde la posesión y el orden en el mediocampo, pero se repitió una constante que arrastra desde el cierre de 2025: el dominio territorial no se tradujo en goles.
El conjunto dirigido por Mariano Herrón jugó la mayor parte del partido lejos de su arco y prácticamente no pasó sobresaltos en defensa. Millonarios inquietó poco, pero tampoco necesitó replegarse en exceso para sostener el empate. Boca generó situaciones, sobre todo en el tramo final, aunque ninguna logró quebrar el cero. Ni siquiera desde los doce pasos, cuando Zeballos tuvo la chance de definir el amistoso y se encontró con la respuesta del arquero Álvaro Montero De Amores.
Más allá del resultado, el encuentro dejó algunas conclusiones iniciales. La más evidente volvió a ser la necesidad de reforzar el frente de ataque. Boca mostró control del juego, circulación y presencia en campo rival, pero careció de la agresividad necesaria para convertir ese dominio en goles, una falencia repetida desde buena parte de la temporada pasada.
El mediocampo fue uno de los puntos altos de la noche. Ander Herrera y Leandro Paredes aportaron jerarquía, orden y claridad en la distribución, con liderazgo y buen criterio en la circulación. Sin embargo, esa solidez no terminó de traducirse en profundidad ofensiva, ya que la conexión con los delanteros fue irregular.
En el plano individual, Ayrton Costa volvió a destacarse por su empuje y compromiso, recibiendo el reconocimiento del público. Zeballos arrancó activo y encarador, aunque volvió a fallar en la toma de decisiones y en la definición, cerrando su actuación con el penal desperdiciado. Miguel Merentiel, esta vez como referencia de área, tuvo algunas oportunidades sin poder concretar, mientras que Brian Aguirre creció con el correr de los minutos, especialmente cuando el equipo ganó fluidez por su sector.
El 0-0 dejó más interrogantes que certezas, algo lógico en el primer ensayo del año, pero también volvió a poner el foco en el mercado de pases. En la previa, Juan Román Riquelme había bajado el tono de la urgencia, aunque reconoció la importancia de sumar variantes ofensivas y mencionó la negociación por Hinestroza. El partido pareció confirmar esa lectura: Boca no necesita volumen de juego ni jerarquía en la mayoría de sus líneas, sino futbolistas que aseguren gol.
Así, el Xeneize comenzó el 2026 con un empate que pronto quedará en el archivo, pero que dejó señales claras. Orden, control y buenas intenciones no faltaron; la cuenta pendiente, una vez más, fue la contundencia.

