El Barcelona se consagró campeón de la Supercopa de España tras derrotar por 3-2 al Real Madrid en una final de alto voltaje disputada este domingo en Yeda, Arabia Saudita. En un clásico intenso y cambiante, el conjunto dirigido por Hans-Dieter Flick fue más efectivo en los momentos decisivos y volvió a celebrar ante su histórico rival.
Con este triunfo, el equipo catalán ratificó su gran presente futbolístico: lidera La Liga con 49 puntos, cuatro más que el Real Madrid, y obtuvo por segunda edición consecutiva la Supercopa, reafirmándose además como el máximo ganador del certamen.
El encuentro, jugado en el estadio Ciudad Deportiva del Rey Abdalá, tuvo un desarrollo frenético desde el inicio. Barcelona asumió el protagonismo a partir de la posesión y logró plasmar su dominio a los 36 minutos, cuando Raphinha aprovechó una nueva llegada al área y abrió el marcador.
La respuesta del Real Madrid fue inmediata. Ya en el inicio del segundo tiempo, a los 47 minutos, Vinicius Junior igualó con una notable acción individual. Sin embargo, el conjunto azulgrana reaccionó rápidamente y volvió a ponerse en ventaja gracias a Robert Lewandowski, quien definió con categoría tras una precisa asistencia de Pedri.
Cuando el primer tiempo parecía cerrado, el árbitro José Luis Munuera Montero permitió la ejecución de un tiro de esquina en tiempo de descuento que derivó en el empate parcial. Gonzalo García capturó un rebote dentro del área y estableció el 2-2, en una ráfaga de goles que marcó el cierre de una etapa electrizante.
En el complemento, el trámite se tornó más equilibrado, con situaciones para ambos equipos. El gol decisivo llegó a los 28 minutos, cuando Raphinha sacó un remate desde el borde del área que se desvió en Raúl Asencio y descolocó a Thibaut Courtois, decretando el 3-2 definitivo.
El segundo tiempo también dejó otros hechos destacados: el ingreso del mediocampista argentino Franco Mastantuono, surgido en River Plate, a los 38 minutos en lugar de Vinicius Junior, y la expulsión de Frenkie de Jong sobre el final del partido tras una infracción a Kylian Mbappé.
En los minutos finales, el arquero Joan García se convirtió en figura al contener dos remates a quemarropa, asegurando el triunfo y una nueva consagración para el Barcelona, que volvió a levantar la Supercopa de España en territorio saudí.

