Balance del Jubileo 2025: el Papa agradeció a voluntarios y destacó el “rostro hospitalario” de Roma


Cuatro días después del cierre de las Puertas Santas, el papa León XIV realizó este sábado un balance positivo del Jubileo 2025 y expresó su profundo agradecimiento a los voluntarios, fuerzas de seguridad e instituciones que hicieron posible el desarrollo del Año Santo, al que definió como un signo concreto de esperanza en un mundo atravesado por conflictos y divisiones.

El Pontífice recibió en el Aula Pablo VI a representantes del Estado italiano, de la administración municipal de Roma y a unos 5.000 voluntarios, a quienes reconoció por una labor “invisible pero responsable” que permitió que millones de peregrinos pudieran llegar a la Ciudad Eterna y vivir la experiencia jubilar.

Durante su discurso, León XIV subrayó que más de 30 millones de personas peregrinaron durante 2025 a las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo. En ese contexto, destacó que Roma supo presentarse como una “casa acogedora” y una “comunidad abierta”, gracias al compromiso coordinado de las autoridades y de quienes prestaron servicio a lo largo del Jubileo de la Esperanza, que concluyó oficialmente en la solemnidad de la Epifanía.

“El aporte de estas organizaciones fue polifacético, exigente y lleno de responsabilidad, muchas veces silencioso, pero decisivo para que más de treinta millones de peregrinos pudieran emprender el camino jubilar”, afirmó el Papa.

El Santo Padre señaló que las visitas a las Puertas Santas y a los lugares apostólicos se convirtieron en experiencias palpables de una esperanza que no defrauda. En ese sentido, recordó una reflexión de san Agustín, quien afirmaba que “la esperanza es necesaria en la condición de los peregrinos”, y remarcó que el servicio de los voluntarios ayudó a que muchos redescubrieran ese valor esencial.

León XIV puso un énfasis particular en la masiva participación de jóvenes provenientes de todas las regiones del mundo. Destacó su testimonio como “hermoso”, al verlos tan diversos entre sí pero unidos, también gracias al orden y al acompañamiento brindado por quienes colaboraron en el Jubileo.

A partir de esa experiencia, el Papa invitó a reflexionar sobre la responsabilidad que la Iglesia y la sociedad tienen con las nuevas generaciones. “¿Qué necesitan realmente estos jóvenes? ¿Dónde pueden encontrar respuestas verdaderas a las preguntas profundas que llevan en el corazón?”, planteó, al tiempo que señaló la importancia de ofrecerles modelos creíbles de santidad, como san Pier Giorgio Frassati y san Carlo Acutis.

Finalmente, el Pontífice retomó el llamado a la esperanza formulado por el papa Francisco en la bula de convocación del Jubileo, invitando a que las “semillas de bien” sembradas durante el Año Santo sigan creciendo y dando fruto. Como gesto de agradecimiento, entregó a los voluntarios el Crucifijo del Jubileo, una miniatura de la cruz con el Cristo glorioso que acompañó a los peregrinos, como recuerdo de la experiencia vivida.

“Que este signo los acompañe siempre. Los bendigo y les deseo todo lo mejor para este nuevo año. ¡Gracias!”, concluyó.