El Super Bowl LX quedó marcado por un espectáculo de mediotiempo que celebró la cultura latina a escala global. En una final disputada en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, Seattle Seahawks se consagró campeón tras vencer 29-13 a New England Patriots, mientras que Bad Bunny encabezó un show ambicioso y simbólico, cargado de mensajes y acompañado por figuras como Lady Gaga y Ricky Martin.

El artista puertorriqueño apareció en escena con una frase que funcionó como declaración de principios: “¡Qué rico es ser latino!”. A partir de allí, el espectáculo se desarrolló como un videoclip en vivo que combinó imágenes en el campo de juego con segmentos pregrabados, escenografías móviles y referencias a tradiciones latinoamericanas. El inicio, ambientado en un sembradío montado sobre el césped, dio paso a “Tití me preguntó”, interpretada por Bad Bunny vestido de blanco y con un balón de fútbol americano como símbolo del cruce cultural.
A lo largo del show se sumaron distintas celebridades y artistas invitados. Cardi B y Karol G participaron en “Yo perreo sola”, mientras que figuras como Jessica Alba, Pedro Pascal, Alix Earle y Young Miko tuvieron apariciones especiales. Uno de los momentos más comentados fue la irrupción de Lady Gaga, quien surgió en medio de una boda ficticia para interpretar “Die with a Smile”, reinterpretada con arreglos de raíz latina.
El espectáculo también tuvo instancias introspectivas y políticas. En un segmento emotivo, Bad Bunny dialogó con una versión infantil de sí mismo frente a un televisor y le entregó un Grammy, mientras pronunciaba: “Nunca dejé de creer en mí”. Más adelante, Ricky Martin interpretó un fragmento de “Lo que le pasó a Hawaii”, con un fuerte contenido social y político, acompañado por banderas de Puerto Rico que se desplegaron en el estadio.
El cierre reforzó el mensaje de unidad. “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, afirmó el Conejo Malo antes de bendecir a América y mencionar a todos los países del continente. La despedida llegó con “Debí tirar más fotos”, con todo el cuerpo de baile en escena y una frase final proyectada: “Seguimo’ aquí”.
Para Bad Bunny —Benito Antonio Martínez Ocasio— esta presentación significó su regreso al escenario del Super Bowl, luego de haber participado como invitado en el show latino de 2020 junto a Shakira y Jennifer Lopez. En septiembre de 2025 fue confirmado como cabeza del espectáculo, tras consolidar su impacto global con el álbum Debí Tirar Más Fotos y obtener tres premios Grammy, incluido Álbum del Año, por un trabajo profundamente ligado a Puerto Rico.
La elección de Santa Clara como sede del evento respondió también a razones estratégicas. Albergar el Super Bowl implica inversiones cercanas a los 100 millones de dólares en infraestructura, seguridad y servicios, además de una enorme proyección mediática para la región del Silicon Valley.
El show de medio tiempo continúa siendo una de las plataformas más influyentes de la industria musical. Tras presentaciones históricas como las de Coldplay, Beyoncé y Bruno Mars (2016), Lady Gaga (2017), Shakira y Jennifer Lopez (2020), Rihanna (2023) y Kendrick Lamar junto a SZA (2025), la actuación de Bad Bunny en 2026 reafirmó la creciente visibilidad de la música latina en el evento televisivo más visto de Estados Unidos.
En paralelo, el Super Bowl volvió a batir récords publicitarios. Según informó NBC Universal, el costo de los anuncios durante el partido alcanzó cifras históricas, con valores cercanos a los 10 millones de dólares por espacio y un promedio estimado de 8 millones por 30 segundos.
Con una propuesta artística que combinó espectáculo, identidad y mensaje social, Bad Bunny dejó una marca indeleble en el Super Bowl 2026 y consolidó un nuevo capítulo en la historia del mediotiempo de la NFL.

Seattle Seahawks se consagró campeón del Super Bowl LX tras vencer a New England Patriots

Seattle Seahawks se quedó con el Super Bowl LX al derrotar por 29-13 a New England Patriots en el Levi’s Stadium, en una final de la NFL que mostró el dominio del equipo conducido por Mike MacDonald y le permitió levantar el segundo trofeo Vince Lombardi de su historia.
Ante más de 120 millones de espectadores en todo el mundo, los Seahawks impusieron condiciones desde el arranque del encuentro, apoyados en una defensa sólida y una ejecución eficaz en momentos clave. La actuación de Jason Myers fue determinante: el pateador convirtió cinco goles de campo y estableció un nuevo récord para un Super Bowl, ampliando de manera sostenida la diferencia en el marcador.
En el costado ofensivo, el mariscal Sam Darnold condujo con solvencia y conectó un pase de touchdown a AJ Barner en el último cuarto, acción que terminó de inclinar la balanza a favor de Seattle. Minutos después, una intercepción de Devon Witherspoon derivó en un retorno anotador de Uchenna Nwosu, que selló el resultado cuando el partido ingresaba en su tramo decisivo.
New England, por su parte, logró descontar en el cuarto final con anotaciones de Mack Hollins y Rhamondre Stevenson, aunque nunca consiguió meterse de lleno en el partido. La presión constante de la defensa de Seattle condicionó al quarterback novato Drake Maye, que sufrió capturas y pérdidas de balón a lo largo de la noche.
Con este título, Mike MacDonald corona una temporada histórica en su primer ciclo como entrenador principal y consolida a Seattle como una de las franquicias más sólidas de la liga en la actualidad.
El Super Bowl LX también ofreció su habitual despliegue fuera del campo. El espectáculo de medio tiempo estuvo a cargo del artista puertorriqueño Bad Bunny, mientras que el evento contó con la presencia de destacadas figuras del deporte y el entretenimiento internacional.
Seattle cierra así una campaña inolvidable y vuelve a lo más alto de la NFL, mientras que los Patriots deberán replantear su camino tras quedarse nuevamente a las puertas del campeonato.

