Avanza el uso de dólares digitales mientras crece la mora y se reconfigura el sistema financiero


En un contexto de creciente fragilidad del crédito, los argentinos modifican de manera silenciosa sus hábitos financieros y aceleran la migración hacia alternativas digitales, especialmente vinculadas a criptomonedas estables. El fenómeno, lejos de ser aislado, se da en paralelo con un fuerte incremento de la morosidad, configurando un escenario de transformación estructural del sistema.

Según la consultora EcoGo, la mora en créditos otorgados por billeteras virtuales alcanzó el 24%, más del doble del 10% registrado en bancos tradicionales, marcando el nivel más alto en dos décadas. Este deterioro coincide con el avance sostenido de las operaciones en dólares digitales, en un cambio de lógica que ya no se centra en “comprar dólares”, sino en operar directamente por fuera del sistema financiero tradicional.

La CEO de Notbank by Cryptomarket, Fernanda Juppet, explicó que las stablecoins —principalmente USDT y USDC— concentran más del 60% del volumen “on-chain” en mercados emergentes, y destacó el nivel de penetración que alcanzaron en Argentina. En este marco, remarcó que el crecimiento no responde únicamente a la cobertura cambiaria, sino a un cambio en la infraestructura de uso del dinero: cada vez más ingresos, como salarios, trabajos freelance y remesas, se canalizan hacia estos activos digitales.

El vínculo entre ambos fenómenos radica en el endurecimiento del crédito. A medida que las condiciones de financiamiento se vuelven más restrictivas y costosas, el sistema financiero pierde capacidad de ordenar el comportamiento económico. En consecuencia, los usuarios buscan alternativas con menor fricción operativa y mayor previsibilidad.

Este desplazamiento se observa con mayor intensidad en los sectores de menores ingresos, donde crece el interés por herramientas que permitan evitar embargos o descuentos automáticos. En ese sentido, datos de Sensor Tower muestran que las descargas de aplicaciones cripto aumentaron un 50% en los últimos dos años en el país, evidenciando un cambio progresivo hacia el uso de billeteras digitales descentralizadas.

Un informe del banco suizo UBS advierte que la morosidad continuará en ascenso y podría alcanzar su pico en 2026, particularmente en el segmento fintech, lo que expone los límites de un modelo de expansión basado en crédito de mayor riesgo. “El sistema se está reconfigurando, con mayor competencia y presión sobre la calidad del crédito, mientras los usuarios migran hacia nuevas infraestructuras financieras”, señala el reporte.

En esa línea, Maximiliano Galli, CEO de Helipagos y Mora, indicó que el aumento de la mora ya genera efectos concretos: mayores previsiones por incobrables, condiciones más estrictas para acceder a financiamiento y tasas más elevadas para refinanciar deudas. “El crédito deja de ser una herramienta de expansión y empieza a impactar en la actividad”, sostuvo.

En paralelo, el ecosistema cripto continúa en expansión. De acuerdo con Chainalysis, el volumen de transacciones en activos digitales en Argentina alcanzó los US$ 94.000 millones, ubicando al país en el segundo lugar de América Latina. De ese total, unos US$ 56.000 millones corresponden a dólares digitales, que ofrecen ventajas como disponibilidad permanente, liquidación inmediata, menores costos y acceso global.

Especialistas coinciden en que las stablecoins funcionan como un indicador de la salud del sistema financiero: su adopción tiende a crecer en entornos donde la banca tradicional no logra satisfacer plenamente las necesidades de los usuarios. Este comportamiento no es exclusivo de Argentina y se replica en otros mercados emergentes, como Turquía, donde la inestabilidad económica también impulsó el uso de estos activos.

El cambio también se refleja en la estructura del sistema. Según UBS, en el país operan cerca de 939 fintech y el 73% de la población adulta ya combina cuentas bancarias con billeteras digitales, mientras que el modelo exclusivamente bancario se redujo al 23%. Además, se observa una marcada diferencia generacional: los jóvenes adoptan con mayor rapidez las cuentas digitales, en contraste con los mayores de 50 años, que permanecen en el esquema tradicional.

El crédito no bancario, en tanto, ganó protagonismo en los últimos años. A julio de 2025, el financiamiento otorgado por proveedores no financieros alcanzó los $11 billones, con las fintech explicando $2,6 billones y liderando el crecimiento del sector. Sin embargo, este dinamismo comienza a mostrar tensiones, con un aumento sostenido de la mora que impacta en los resultados y obliga a reforzar las provisiones.

En un escenario de creciente competencia, actores como Mercado Pago avanzan hacia licencias bancarias, mientras entidades tradicionales fortalecen sus propias plataformas digitales, como Naranja X del Banco Galicia. Ambos concentran cerca del 60% del crédito fintech, con niveles de mora en torno al 13%.

El diagnóstico es claro: el sistema financiero argentino atraviesa un proceso de desintermediación progresiva. La suba de la morosidad y el auge de las stablecoins son dos caras de un mismo fenómeno, en el que la digitalización, la competencia y la calidad del crédito definirán el rumbo de una nueva etapa, mientras el mercado avanza más rápido que la regulación.