Un bombardeo masivo sobre objetivos civiles en el sur de Irán ha dejado un saldo provisional de 108 víctimas fatales, en su mayoría niñas menores de siete años, tras el impacto de proyectiles en la escuela primaria Shajareh Tayyebeh, en la localidad de Minab.
El ataque ocurrió cerca de las 10:00 (hora local) en la provincia de Hormozgan. Aunque la ofensiva parecía dirigida inicialmente contra centros de mando políticos y religiosos, el impacto en el centro educativo ha generado una ola de indignación global. La Media Luna Roja advirtió que la cifra de fallecidos podría aumentar drásticamente en las próximas horas, informando que el total de muertos en los ataques coordinados en todo el país ya supera los 200, con más de 700 heridos.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, calificó el suceso como un «acto de barbarie» y responsabilizó directamente a las fuerzas estadounidenses e israelíes. «El martirio de estudiantes inocentes duele en el corazón del pueblo iraní; es otra página negra en el registro de crímenes contra nuestra tierra», declaró el mandatario en un comunicado oficial tras confirmarse la magnitud de la tragedia.
Caos hospitalario y amenazas de nuevos ataques
La capital y las principales ciudades del sur se encuentran sumidas en el caos. Testigos presenciales reportan escenas de desesperación en los hospitales y escuelas, donde miles de padres intentan localizar a sus hijos. La situación humanitaria es crítica y los servicios de emergencia se ven desbordados por la afluencia de heridos.
El clima de tensión se ha agravado tras las recientes declaraciones desde Washington. El expresidente y actual mandatario estadounidense, Donald Trump, sugirió que las operaciones militares continuarán, lo que hace temer una escalada de represalias sin precedentes en la región.

