Así fue la captura de Nicolás Maduro por los Delta Force


Eran las dos de la mañana del sábado 3 de enero en Caracas (una de la mañana en Argentina) cuando las explosiones rompieron la noche de una capital que aún dormía. Mientras columnas de humo ascendían sobre la ciudad y se reportaban ataques en varios estados, helicópteros estadounidenses sobrevolaban a baja altura. No era el inicio de una guerra abierta, sino el desenlace de meses de presión: la Operación Resolución Absoluta.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó poco después a través de su red social y en una rueda de prensa desde Mar-a-Lago que el Ejército, en colaboración con fuerzas de seguridad, había capturado a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores. Ambos fueron sacados del país por vía aérea y trasladados al buque USS Iwo Jima con destino final a Nueva York, donde enfrentan cargos por narcotráfico.

Una extracción quirúrgica en 150 minutos

La operación se ejecutó con una precisión milimétrica en menos de dos horas y media.

  • 02:01 h: Un comando de los Delta Force, el cuerpo más secreto y elitista del Ejército de EE.UU., aterrizó en helicópteros —volando a apenas 30 metros sobre el nivel del mar— en el complejo fortificado donde se encontraba Maduro.

  • 04:29 h: Las aeronaves ya volaban sobre el mar Caribe con los detenidos a bordo.

El asalto contó con el apoyo de 150 naves desplegadas en la región, incluyendo cazas F-22, F-18, F-30, bombarderos y drones. Para facilitar la incursión, se realizaron bombardeos tácticos contra radares, baterías defensivas y posiciones clave en Fuerte Tiuna (la principal base militar), la base aérea de La Carlota, y objetivos en Aragua y el puerto de La Guaira.

Inteligencia y traición interna

El éxito de la misión se cimentó en una labor de inteligencia que comenzó en agosto. La CIA logró infiltrar un grupo de espías en Venezuela, incluyendo a un topo dentro del propio Gobierno de Maduro.

«Sabíamos cómo se movía, dónde vivía, a dónde viajaba, qué comía, qué vestía», reveló Dan Caine, jefe del Estado Mayor de EE.UU. Con esta información, el ejército estadounidense construyó una réplica exacta del refugio de Maduro —una fortaleza con paredes de acero en el centro de Caracas— y ensayó la extracción una y otra vez.

En pijama y rumbo al búnker

La foto de Nicolás Maduro tras ser arrestado por EE.UU.

El asalto ocurrió en «la hora más oscura de la noche». Según las informaciones, Nicolás Maduro fue sorprendido en pijama. Aunque intentó huir hacia un búnker de seguridad dentro del complejo, los Delta Force, apoyados por ‘boinas verdes’, frustraron el escape.

Se produjo un intercambio de disparos con el anillo de seguridad del régimen que dejó heridos entre los efectivos estadounidenses, aunque ninguna baja mortal. Trump, quien siguió la operación en directo desde una sala de seguridad en Florida comparándola con «un show de televisión», aseguró que sus tropas estaban preparadas para atravesar las paredes de acero si hubiera sido necesario.

El fin de una era y el factor petróleo

Trump justificó la acción señalando a Maduro como líder de un cártel narco aliado de rivales geopolíticos como China, Rusia e Irán, y responsable de la presión migratoria hacia EE.UU.

Sin embargo, el mandatario estadounidense también fue explícito sobre los intereses económicos: en su rueda de prensa confirmó que Washington busca controlar las reservas de petróleo de Venezuela, las mayores del mundo. «Le hicimos muchas ofertas generosas y optó por actuar como un salvaje. Ahora se arrepentirá», sentenció el Secretario de Estado, Marco Rubio.

La jornada cerró con la difusión de una imagen de Maduro detenido, esposado, con antifaz y cascos auditivos, evocando la estética de los prisioneros de Guantánamo, mientras viaja hacia su juicio en suelo norteamericano.

Con información de ABC España