Patricia Leiva, licenciada en Turismo y facilitadora en Arteterapia, explicó cómo la pintura, la lectura, la escritura y otras expresiones artísticas pueden ayudar a las personas a conectarse con sus emociones y encontrar nuevas formas de comunicarlas.
El arte como espacio de expresión, exploración personal y acompañamiento emocional fue el eje de una entrevista realizada a Patricia Leiva en el programa Lo que Faltaba. Licenciada en Turismo y facilitadora en Arteterapia, Leiva contó cómo su vínculo con la pintura y la enseñanza artística la llevó a especializarse en una disciplina que, según explicó, puede ayudar a exteriorizar emociones que muchas veces no logran expresarse mediante la palabra.
Leiva relató que durante años se dedicó al turismo y, paralelamente, a la enseñanza del arte. Con el tiempo comenzó a observar que las personas que participaban de sus clases no solamente aprendían técnicas de pintura, sino que también encontraban en ese espacio una oportunidad para hablar, relajarse y expresar diferentes estados emocionales.
“Uno al pintar, si bien es un arte y relaja, conecta emociones”, explicó durante la entrevista, al señalar que el proceso artístico involucra el movimiento de las manos, la voz, el pensamiento y diferentes formas de expresión.
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Del arte a la especialización
La entrevistada contó que algunas experiencias personales la llevaron a detenerse y profundizar en ese vínculo entre arte y emociones. Fue entonces cuando comenzó a formarse específicamente en Arteterapia y posteriormente realizó una especialización con una mirada más clínica.
A partir de esa formación, comenzó a desarrollar talleres destinados a que las personas puedan explorar sus emociones mediante diferentes lenguajes artísticos.
Según explicó, no se trata solamente de aprender a pintar o de adquirir una determinada técnica. El objetivo es que cada persona pueda encontrar una forma propia de expresarse.
“Cada cuadro es diferente porque sale lo que tenés adentro”, sostuvo.
En ese sentido, destacó que la elección de los colores, los trazos, la manera de utilizar el pincel y la relación con el espacio pueden constituirse en formas de expresión personal.
No es necesario tener conocimientos artísticos
Uno de los aspectos que Leiva remarcó es que no hace falta contar con experiencia previa para acercarse a un taller de estas características.
“Primero hay que explorar”, explicó, al señalar que una persona puede descubrir que la pintura no es la disciplina que más disfruta y encontrar, en cambio, otra expresión artística con la que se sienta más cómoda.
Por eso, sus propuestas también incluyen lectura, escritura creativa, tejido y otras actividades que permitan trabajar desde diferentes lenguajes.
La especialista señaló además que durante las primeras clases puede aparecer cierta tensión o frustración, especialmente cuando alguien pretende que el resultado sea perfecto. En esos casos, plantea el aprendizaje artístico como un proceso en el que también es necesario permitirse equivocarse.
“En la pintura todo se puede arreglar, todo se borra y todo es nuevo, así como en la vida”, recordó que les ha transmitido a sus alumnos.
Para Leiva, esa experiencia puede trasladarse a otros ámbitos de la vida cotidiana: animarse, probar, equivocarse, cambiar y volver a empezar.
El arte como acompañamiento

Durante la entrevista también aclaró que la Arteterapia no pretende reemplazar la atención psicológica ni otros tratamientos profesionales.
En caso de existir una problemática de salud o un diagnóstico, explicó, el trabajo artístico puede funcionar como una herramienta de acompañamiento dentro de un abordaje más amplio y, cuando resulta necesario, debe complementarse con profesionales especializados.
“Arteterapia acompaña”, sintetizó.
Desde su experiencia como docente y facilitadora, contó que en distintas oportunidades observó que algunas personas lograban exteriorizar mediante una producción artística aquello que les resultaba difícil expresar verbalmente.
Esto puede resultar particularmente significativo en niños, adolescentes y adultos que encuentran dificultades para poner en palabras determinadas emociones.
Expresar también aquello que cuesta decir
Leiva sostuvo que muchas personas fueron educadas para ocultar o controlar determinadas emociones. Incluso sentimientos positivos, como la alegría, pueden llegar a ser reprimidos por determinadas normas sociales y culturales.
En ese contexto, consideró que los espacios artísticos pueden ofrecer una alternativa para recuperar la posibilidad de expresarse sin la presión de tener que producir un resultado perfecto.
“Arte siempre es animarse”, afirmó.
Para la facilitadora, aprender una técnica, elegir colores, aceptar un error o modificar una obra son experiencias que pueden contribuir a que la persona se permita explorar aspectos de sí misma.
Talleres para conectar con las emociones
Actualmente, Leiva desarrolla un ciclo de talleres vinculados con la lectura y las emociones. La propuesta utiliza leyendas y relatos regionales como punto de partida para trabajar la expresión oral, la lectura, ejercicios simbólicos y diferentes formas de exploración personal.
El primer encuentro se realizó en la Biblioteca Popular y el ciclo contempla tres reuniones.
La entrevistada explicó que cada encuentro busca generar un espacio para que los participantes puedan hablar, compartir experiencias y conectarse con aquello que sienten.
También anticipó que trabaja en nuevas propuestas que incorporarán pintura, tejido, lectura y escritura creativa, con la intención de realizar posteriormente una muestra integrativa en la que confluyan distintas expresiones artísticas.
“Mi idea es que la gente haga un viaje a su interior”, expresó.
Una mirada especial durante septiembre
La conversación también abordó la importancia de generar espacios de acompañamiento emocional en el marco de las acciones de prevención del suicidio que se desarrollan durante septiembre.
Leiva contó que, al comenzar a desarrollar sus talleres, no había relacionado inicialmente su propuesta con esta temática. Sin embargo, al avanzar el mes, encontró una conexión entre su trabajo y la necesidad de generar espacios donde las personas puedan comunicar aquello que atraviesan.
En ese sentido, remarcó la importancia de no considerar al arte como sustituto de la atención profesional, sino como una posibilidad de expresión y acompañamiento que puede facilitar que una persona exteriorice lo que le sucede y, cuando corresponda, pueda ser orientada hacia profesionales o servicios especializados.
“Lo primero es saber que no estamos solos”, señaló.
La entrevistada también destacó la importancia de que familiares, docentes, amigos y personas cercanas puedan prestar atención a quienes atraviesan momentos difíciles y favorecer que puedan pedir ayuda.
Próximas propuestas

Patricia Leiva, licenciada en Turismo y facilitadora en Arteterapia, en los estudios de La Creíble FM 105.9
Leiva adelantó que continuará con el ciclo de talleres durante septiembre y que gestiona nuevas fechas en otros espacios de Posadas, entre ellos la Casa del Bicentenario.
Su objetivo es llevar las propuestas a distintos sectores de la ciudad y ampliar las posibilidades de participación.
También proyecta para fin de año y 2027 una muestra integrativa que reúna los resultados de los diferentes talleres y combine distintas disciplinas artísticas.
Para quienes quieran conocer sus propuestas, señaló que pueden contactarla a través de Instagram, donde se encuentra como patoaart, y Facebook como Pato Art Creaciones.
La propuesta parte de una idea sencilla: utilizar el arte no solamente como una actividad recreativa, sino también como un espacio para detenerse, explorar lo que ocurre en el interior y encontrar nuevas maneras de expresarlo.

