La aparición de manchas verdeazuladas y espumas blanquecinas en la costa del río Paraná encendió nuevamente las alarmas en Misiones. La muerte reciente de una perra tras entrar en contacto con el agua del río en Posadas volvió a visibilizar los peligros de las cianobacterias, comúnmente confundidas con algas.
La veterinaria Lorena Techeira explicó que estas bacterias no son algas, sino organismos que liberan toxinas altamente peligrosas. “Lo que provoca la gravedad es la contaminación del agua. El animal o la persona que tiene contacto con esa agua contaminada se va a intoxicar”, señaló en diálogo con Radioactiva 100.7.
Estas toxinas pueden ser neurotóxicas o hepatotóxicas, y en casos graves destruyen las células del hígado, provocando síntomas que van desde irritaciones leves hasta convulsiones, coma o shock. Según la profesional, los desenlaces fatales pueden ocurrir en pocas horas y no existe una antitoxina específica para revertir el cuadro.
Riesgo elevado en animales vulnerables
Techeira destacó que los animales con enfermedades previas, comunes en la región, presentan mayor vulnerabilidad. “En nuestra zona hay enfermedades endémicas que dejan secuelas en hígado y riñones. Un perrito con patologías ocultas puede descompensarse más rápido”, alertó.
Para prevenir intoxicaciones, recomendó observar cuidadosamente el color del agua antes de permitir que mascotas o personas ingresen al río. La presencia de tonos verdeazulados o espumas blancas indica contaminación. Además, advirtió que cuando las cianobacterias mueren, el riesgo aumenta porque liberan más toxinas.
En caso de contacto, la indicación es retirar al animal del agua, lavarlo con agua limpia y acudir de inmediato a la veterinaria para iniciar tratamiento preventivo o adecuado según el caso.
También un riesgo para las personas
Aunque la alerta surgió a raíz de un caso en mascotas, la veterinaria subrayó que estas intoxicaciones afectan a todas las especies, incluida la humana. “Es una intoxicación muy grave y puede ser letal también en personas”, afirmó, y solicitó mayor control por parte de autoridades provinciales y municipales para prevenir la proliferación de estas bacterias.
La especialista relacionó la proliferación de cianobacterias con la contaminación del río y factores ambientales, como residuos, plaguicidas, nitrógeno y fósforo, además de cambios climáticos recientes. También recomendó prestar atención a piscinas domésticas, que pueden ser un foco adicional de riesgo.
Para la comunidad misionera, Techeira dejó un mensaje claro: “No hace falta que el animal se coma nada. Con que tome un sorbito de agua contaminada alcanza para enfermarse. Ante cualquier síntoma raro, acudan a la veterinaria y registren todo lo que puedan para ayudar al diagnóstico”.

