El consumo de sustancias durante el embarazo y la lactancia representa un riesgo para la salud de la madre y del bebé, aunque aún persisten prejuicios, desinformación y temor a pedir ayuda. Así lo advirtieron profesionales del Hospital Materno Neonatal de Posadas, quienes remarcaron la importancia de un abordaje interdisciplinario y de generar espacios de acompañamiento para las mujeres que atraviesan esta problemática.
Durante una entrevista en Nuestras Mañanas, la presidente de la Comisión de Lactancia del Hospital Materno Neonatal, Fanny Almeida, junto a la médica psiquiatra Rosana Llamazares y la licenciada en Psicología Claribel Lorenzo, explicaron las consecuencias del consumo de drogas legales e ilegales durante la gestación y el puerperio, además de las estrategias que implementa el equipo de salud mental para asistir a las pacientes.
Almeida señaló que muchas mujeres consumidoras desconocen o minimizan el impacto que las sustancias tienen sobre el bebé. Explicó que tanto durante el embarazo como en la lactancia las drogas atraviesan la placenta y la leche materna, por lo que el niño queda expuesto a sus efectos, incluso cuando aparentemente nace sin complicaciones.
En ese sentido, Llamazares indicó que las sustancias de mayor consumo entre las embarazadas son el alcohol y el tabaco, consideradas drogas lícitas, aunque también advirtió sobre el incremento del uso de marihuana, cuya percepción social se encuentra cada vez más naturalizada. La especialista recordó que no existe una dosis segura de alcohol ni de cigarrillo durante el embarazo y que el vapeo también implica riesgos por la cantidad de sustancias tóxicas que contiene.
Además, explicó que estas sustancias afectan la oxigenación materna y fetal, alteran el desarrollo del sistema nervioso y pueden permanecer durante meses en el organismo, acumulándose en el tejido adiposo y llegando al bebé a través de la leche materna aun después de suspendido el consumo.
Escuchá la entrevista completa realizada en Radio Tupambaé:
Un equipo especializado para acompañar a las pacientes

Las profesionales destacaron que el Hospital Materno Neonatal cuenta con un servicio de salud mental integrado por psiquiatras y psicólogos que trabaja en conjunto con obstetras, licenciadas en obstetricia, trabajadores sociales y otros especialistas.
Llamazares explicó que el objetivo es detectar tempranamente los casos, brindar contención, iniciar tratamientos y acompañar a cada mujer de acuerdo con su situación particular, tanto durante la internación como en el seguimiento ambulatorio.
«Las adicciones son una enfermedad crónica y recurrente que requiere tratamiento profesional e interdisciplinario», sostuvo la psiquiatra, quien aclaró que el abordaje no siempre implica medicación, sino también psicoterapia, psicoeducación y estrategias destinadas a sostener la abstinencia o, cuando no es posible de inmediato, reducir el consumo.
Derribar prejuicios para facilitar el acceso a la atención
Por su parte, Lorenzo afirmó que uno de los principales obstáculos es el miedo de las mujeres a ser juzgadas o señaladas por su consumo, situación que muchas veces retrasa la consulta médica.
La psicóloga señaló que, aunque algunos bebés nazcan aparentemente sanos, la exposición prenatal a sustancias puede provocar consecuencias a largo plazo, como trastornos del aprendizaje, dificultades en el desarrollo y problemas de conducta.
En este contexto, destacó la necesidad de trabajar sin estigmatizar a las madres y de ofrecer espacios donde puedan recibir asistencia profesional para atravesar el embarazo, el puerperio y la crianza.
Prevención, psicoeducación y redes de contención
Las especialistas remarcaron que el Hospital Materno Neonatal desarrolla talleres de psicoeducación destinados a informar sobre consumo problemático, salud mental, embarazo, lactancia y crianza temprana.
Asimismo, subrayaron la importancia de las redes familiares y comunitarias para sostener los tratamientos, especialmente en los casos de mujeres que carecen de contención social.
También advirtieron sobre otros riesgos asociados al consumo durante el puerperio, como el colecho cuando la madre se encuentra bajo los efectos de sustancias, una práctica que incrementa el riesgo de asfixia y otros accidentes graves.
La lactancia, un derecho que requiere condiciones seguras

Almeida recordó que la Semana Mundial de la Lactancia Materna comenzará la próxima semana y destacó que la leche materna continúa siendo la mejor alimentación para el recién nacido, siempre que existan condiciones que garanticen la seguridad del bebé.
En los casos de consumo de sustancias, explicó que puede ser necesario suspender temporalmente o inhibir la lactancia, aunque ello no impide que la madre pueda establecer un vínculo afectivo con su hijo mientras recibe tratamiento.
Las profesionales coincidieron en un mensaje final dirigido a la comunidad: las mujeres que consumen sustancias durante el embarazo o la lactancia no deben enfrentar la situación en soledad. Consultar a tiempo y acceder al acompañamiento de los equipos de salud permite reducir riesgos y mejorar la calidad de vida tanto de la madre como del bebé.

